La Rosa de Guadalupe: Capítulo Taddei

+Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

Es la historia de Lupita Taddei, una madura, pero inocente y virginal sonorense que fue engañada por Pepe Alfredo Hernández Casillas

Suena la voz en off de la finada actriz Helena Rojo: “Lo que ustedes, amables televidentes, mirarán el día de hoy es el síntoma lacerante de un vicio propio de algunos actores de la clase política mexicana”.

Es la historia de Lupita Taddei, una madura, pero inocente y virginal sonorense que fue engañada por Pepe Alfredo Hernández Casillas: primero, de 2014 a 2021, cuando fue presidenta del Instituto Estatal Electoral de Sonora, y luego, de 2023 a 2026, desde la presidencia del INE. En este melodrama, mientras el amor es ciego, los contratos, por fortuna, saben encontrar domicilio.

Políticos y San Juditas

El romance fue sazonado con caldito de fideo, pescado, wakabaki y burritos percherones. Nunca faltaron chiltepín, bacanora y otros excesos que omitimos por respeto a la Virgencita, patrona espiritual del programa.

Arrollada por la pasión, Lupita confundió el cargo público con la confianza personal y enterró las reglas por la cercanía que tenía con Pepe Alfredo. Su deseo galopante le impidió guardar distancia entre el discurso y su conducta, por lo cual exigía transparencia e integridad a los consejeros y subordinados del INE sin someterse al mismo escrutinio.

En éxtasis amoroso, ignoró la relación entre poder político, intereses económicos y controles institucionales; por ello, es acusada –directa e indirectamente– de haber adjudicado a las empresas de Pepe Alfredo contratos por 2 mil 627 millones 749 pesos en 10 años.

Antes de apagarse, Helena pregunta: “¿Qué permite que estas conductas se reproduzcan con distintos partidos y funcionarios? Cae Lupita, ¿pero qué sucede con las prácticas que hicieron posible el problema?”.

Aparece su familia hincada ante la Virgen en la basílica que lleva su nombre. Hijos, sobrinos, allegados y padrinos políticos ligados a Morena componen un cuadro de devoción y vocación de servicio público. Hay sitio para todos en distintas posiciones. El árbol familiar parece organigrama: secretaría particular del gobernador de Sonora, Comisión Nacional del Deporte, Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Instituto de Becas en Sonora, dirección de LitioMx, Delegación del Bienestar y secretaría técnica de Morena nacional.

En este árbol del nepotismo, el presupuesto lleva los apellidos.

Todos, al unísono, repiten esta oración, autoría de Pepe Alfredo: “Sabemos que fuiste engañada por amor, porque tú desde pequeña tuviste una gran necesidad de ser amada y te conformas con poco. Virgencita de Guadalupe, escúchanos, tú que todo lo ves, haz que los auditores no encuentren todo. Aparta de esta familia los conflictos de interés, los micrófonos abiertos y los amigos que graban las fiestas en las cuales la moral se ruboriza y las buenas costumbres se suicidan. Si ha de llegar una ráfaga de aire, que sea tu vientecito milagroso y no el de los ventiladores que dispersan excrementos. Como no le podrás devolver el cargo, concédenos al menos que la investigación llegue... hasta donde tenga que llegar. Amén”.

En ese momento aparece una rosa blanca en una residencia valuada en más de 24 millones de pesos, propiedad de Pepe Alfredo, ubicada en la calle Picachos 259, en Jardines del Pedregal: la Virgen escuchó su petición.

Con rostro lloroso, aparece Lupita. Preocupada, sabe que llegó el momento de la toma de conciencia. Suena una voz de mujer asertiva que le reconviene:

“Lupita, fuiste engañada por Pepe Alfredo y Andrés Manuel: el primero, por dinero, y el otro, por poder. Por el segundo, planchaste las elecciones del Poder Judicial. Barriste la sobrerrepresentación para que Morena modificara en el Congreso la Constitución a placer. Y lavaste con esmero las campañas anticipadas de Morena. ¿De qué te valió este engaño por partida doble? ¿Acaso nunca supiste que todos los hombres son iguales?

Perdonó INE de Taddei sanción de 4.5 mdp a su proveedor

“Además, olvidaste, como la mayoría de los morenistas, que la superioridad moral no puede sustituir la rendición de cuentas; que la concentración de poder no puede reducir la vigilancia independiente por largo tiempo; y que la mayoría electoral no puede interpretarse como una autorización sin límites”.

Sopla una corriente de aire alrededor de Lupita. Mientras tanto, la voz puntual precisa: “Nunca lo olvides. Las promesas fallidas de transformación o regeneración moral producen un profundo desencanto entre militantes y simpatizantes. Si todo terminara con tu salida, el milagro habría sido salvar las prácticas. Pero no ocurrirá”.

La rosa permanecerá blanca. Y las cuentas, pendientes.

Temas



Personajes



Organizaciones


INE

Columna: Panóptico

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM