¿Le crees al gobierno? Yo tampoco

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Opinión
/ 6 abril 2026

No hay semana sin escándalo, sin que la Presidenta quede expuesta porque sus dichos no se apegan a la verdad

El desprecio a la verdad es la divisa de nuestros tiempos. Está en todo lugar; particularmente, en el gobierno federal. La prédica matutina en sus dos versiones, la ruda y la suave, comparten el desapego a la verdad. En la pretensión de absolver a la presidenta Sheinbaum, suele decirse que está mal informada; ella también dice eso del presidente Trump, a manera de respuesta a su señalamiento de que en México mandan los criminales.

Mentir desde el poder puede deberse al error, puede ser involuntario, puede ser decisión calculada; casi siempre parte de la convicción de que quien recibe la información, especialmente los afines, habrá de reafirmarse en su lealtad y de que las cosas van bien. La mentira tiene su ciclo. En los primeros años de la presidencia de López Obrador, una encuesta de GCE mostraba que la mayoría sabía que el presidente mentía, pero no les importaba porque la esperanza, reafirmada con los programas sociales, daba para eso y más. La situación cambió y es un error de la presidenta Sheinbaum insistir en esta práctica perniciosa.

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La situación es diferente porque ahora es probable que sean más quienes crean que la Presidenta habla con verdad, al menos comparado con el mentiroso contumaz que la precedió. Sus buenas formas le sirven; pero cada día se pierde ese blindaje; recurrir ahora a la imagen de científica, académica universitaria no cuadra con lo sustantivo de su mensaje, y una y otra vez se muestra desinformada y elusiva de explicaciones obligadas. No hay semana sin escándalo, sin que la Presidenta quede expuesta porque sus dichos no se apegan a la verdad. Asuntos menores se vuelven mayores y parece ser que el círculo cercano se ha desentendido de cuidar la credibilidad que debe haber sobre la Presidencia en estos momentos tan críticos del país.

Sería menor la falta si el desapego a la verdad fuera sobre asuntos opinables como los niveles de aprobación del gobierno, la confianza de inversionistas, la erradicación de la corrupción o que Morena es el representante único y genuino del pueblo. Sin embargo, cuando la referencia tiene que ver con el derecho a la vida, la tasa de homicidios, desaparecidos o los muertos por la pandemia, el asunto adquiere otra dimensión.

La narrativa presidencial se vino al piso ante la evidencia y el reclamo razonado sobre la situación en el país. El Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada ha solicitado al Secretario General que remita a la Asamblea General la situación de las desapariciones en México para que tome medidas destinadas a apoyar al Estado en la prevención, investigación, castigo y erradicación de este crimen. Este reclamo, sumamente grave, acusa de delitos de lesa humanidad. La postura de la ONU no es diferente a la denuncia de muchas organizaciones civiles y agrupamientos relacionados con los desaparecidos. La respuesta del gobierno y de la CNDH es una ofensa y ratifica la determinación de las autoridades por la impunidad.

El reclamo civil y de organismos internacionales por los homicidios y los desaparecidos ante la negligencia oficial interrumpe, brusca y contundentemente, la narrativa oficial. México está hundido en expresiones de violencia extrema que se han ido normalizando a partir del discurso oficial y una justicia penal inexistente. No sólo son casos de negligencia, también decisiones calculadas ante la presencia de la criminalidad en el tejido económico, social y político. La impunidad es condición de existencia del régimen, como revela que en más de un año y con una nueva fiscal no se haya avanzado en el mayor caso de corrupción conocido, el contrabando de combustible, delito que persiste y que por igual tiene vínculos con el financiamiento ilegal de campañas que con el crimen organizado respecto al narcotráfico. Las conclusiones preliminares remitían al nivel más alto del gobierno; meses después el fiscal Gertz Manero fue removido y de allí en delante nada ha ocurrido. Evidente la decisión de frenar la investigación.

Una causa ejemplar como la que emprenden las madres buscadoras se enfrenta al desdén y engaño oficial. Los casos aumentan y la búsqueda persiste a partir de la determinación de mujeres ejemplares, heroínas de nuestros tiempos. Sirva el llamado de la ONU para que el gobierno entienda que, tarde o temprano, habrá de prevalecer la justicia frente a los homicidas y frente a quienes optaron por abordar los desaparecidos con propósito de impunidad.

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Licenciado en Derecho Facultad de Jurisprudencia UAC. Maestría y Estudios de Doctorado en Gobierno por la Universidad de Essex, Inglaterra.

Ha sido Catedrático en el ITAM; en el ITESM; en el CIDE; y en la Universidad Anáhuac.

En 1997 a 2000 titular de la Asesoría Política en la Presidencia del doctor Ernesto Zedillo.

Desde 2005 director general del Gabinete de Comunicación Estratégica

Columnista Juego de Espejos en Milenio Diario, Bloomberg-El Financiero y en SDP Noticias, Código Libre y en la Revista Peninsular. Coautor de varios textos en materia electoral y estudios históricos.

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