Lilly Téllez: la amnesia que ya nos costó un imperio

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Opinión
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El espectáculo tiene un antecedente que la mayoría de los mexicanos ha olvidado, y conviene recordarlo, porque es el mismo reflejo

La senadora Lilly Téllez ha hecho de los viajes a Estados Unidos una rutina. Fox News, Heritage Foundation, America First Policy Institute. En cada foro repite que México es un “narcogobierno” capturado por el crimen. La acusación del Distrito Sur de Nueva York contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, le da nueva munición. Si hay pruebas, deben procesarse; nadie serio defiende la impunidad.

Pero el espectáculo tiene un antecedente que la mayoría de los mexicanos ha olvidado, y conviene recordarlo, porque es el mismo reflejo.

https://vanguardia.com.mx/opinion/andy-lopez-en-coahuila-la-ultima-y-nos-vamos-EI20827838

En 1840, un político conservador propuso instaurar una monarquía europea en México para “salvar” al país del liberalismo. La idea escandalizó a su tiempo, pero durante dos décadas un puñado de mexicanos se dedicó, desde las cortes europeas, a conseguir un príncipe dispuesto a venir. Derrotados por Juárez en la Guerra de Reforma, los conservadores decidieron que, si no podían ganar en casa, traerían un ejército extranjero. Convencieron a Napoleón III y vino.

El resultado fue catastrófico: intervención francesa, 1862-1867. Cinco años de guerra. Un príncipe austriaco, Maximiliano, coronado emperador de un país que no lo quería. Su Decreto del 3 de octubre de 1865 ordenó fusilar sin juicio a cualquier mexicano capturado con armas: miles ejecutados por defender su República. El imperio terminó como tenía que terminar: Maximiliano fusilado en el Cerro de las Campanas el 19 de junio de 1867, Carlota enloquecida en Bélgica, el conservadurismo desacreditado por generaciones, y el país endeudado y atrasado durante décadas. La República se restauró sobre escombros.

Esa es la historia que la “oposición ilustrada” prefiere no mencionar cuando viaja a Washington a pedir que “alguien haga algo” con México. Cambia la corte —Miramar por Heritage Foundation, las monarquías europeas por los think tanks trumpistas, Napoleón III por la Casa Blanca—, pero no cambia el reflejo: cuando la derecha pierde en las urnas, busca tutor afuera.

Y conste: la crítica al gobierno actual es legítima. Los homicidios bajaron 40% entre septiembre de 2024 y abril de 2026, según el SESNSP, pero Sinaloa, Chihuahua y Guanajuato siguen sangrando. Allende sigue impune, Ayotzinapa sin justicia. Hay mucho que reclamarle a Morena, empezando por las graves acusaciones contra el gobernador con licencia de Sinaloa y nueve funcionarios más; una ya derivó en la entrega del exsecretario de Seguridad estatal a Estados Unidos. La presidenta Sheinbaum no protege a nadie: pide pruebas, como manda la ley.

Y aquí está el punto que callan: Estados Unidos exige extradiciones inmediatas, pero le ha negado a México 36 solicitudes propias por falta de pruebas. La ley del más fuerte: ellos sí, nosotros no. Pedir reciprocidad no es proteger criminales: es defender que los mexicanos también merecemos justicia.

Pero ese reclamo se hace en México, frente a mexicanos, con argumentos y votos. No en Fox News, no en Heritage Foundation, no susurrándole al oído del trumpismo para que cumpla lo que ya no se gana en las urnas. Lilly Téllez, Eduardo Verástegui, Alito Moreno, Salinas Pliego y la ultraderecha insisten en llamar a la intervención extranjera, como hicieron los conservadores hace 160 años. Esa ruta ya la conocimos. Termina en el Cerro de las Campanas.

Soy doctorado por la Universidad Hebrea de Jerusalén.

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