Lo que sí ve Corina Machado y muchos ignoran
COMPARTIR
Importa poco la opinión del exterior sobre Corina Machado respecto a lo que piensan los venezolanos, especialmente los habilitados para votar. Realmente no le afecta el obsequio y, por el contrario, la vuelve relevante en el futuro mediato de Venezuela
El repudio que muchos sienten por el presidente Donald Trump se ha trasladado a Corina Machado, la indisputada líder opositora en Venezuela. Primero, por dedicarle el Premio Nobel de la Paz y, después, por obsequiarle presencialmente la medalla Nobel, a pesar de haber sido descalificada para encabezar el gobierno, una vez defenestrado el dictador Nicolás Maduro, y de reconocer a la chavista Delcy Rodríguez como responsable del gobierno. Las expresiones contra Machado han sido excesivas porque se hacen a partir del prejuicio, del rechazo que concita Trump y sin tener idea del dilema de los venezolanos, algo que sí ve y entiende la líder opositora.
Se ha trivializado el golpe mortal a la dictadura venezolana porque fue Trump quien lo imprimió; además, tuvo lugar a contrapelo de la legalidad internacional y con uso de fuerza militar. El resultado no deja de ser trascendental y significativo. Es un golpe fatal al chavismo, aunque se recurriera al mismo para evitar un problema mayor a partir del vacío de poder después de la defenestración de Maduro. Corina sabe que el régimen está tocado de muerte; además, para solventar la aventura trumpista, el chavismo debe pagar un deshonroso costo, de valor superior a entregar la medalla Nobel: la entrega de la riqueza petrolera y el sometimiento a los delirios de Trump representan su bancarrota moral.
TE PUEDE INTERESAR: Afinidades y diferencias
La aprehensión de Maduro es un éxito mayor de Trump, cualquiera que haya sido su intención o propósito. No elimina su ilegalidad ni el peligroso precedente del uso de la fuerza militar en un país que no representa una amenaza grave a EU. La tesis de que se trataba de combatir al narcotráfico fue patraña. La pretensión por el petróleo se vino abajo cuando las empresas expusieron ante Trump que no existían condiciones para inversiones sin certeza, que el presidente no puede ofrecer. Los directivos de Exxon fueron explícitos; no son los únicos, y recuperar la industria petrolera llevará más tiempo que el periodo presidencial en curso.
Trump tiene el poder, pero no el futuro, y sí fecha cierta de caducidad. Por eso Corina Machado busca no quedar fuera de la ecuación; en su perspectiva y con el tiempo, ella es una variable fundamental para la reconstrucción de Venezuela. Su arribo al poder será el gran acontecimiento con los votos de sus compatriotas, seguramente al final de la presidencia de Trump. La oposición no ha perdido presencia, con ella como la persona política de mayor relevancia. Los chavistas dependen de la fuerza y del poder militar... y del favor de Trump.
En perspectiva, importa poco la opinión del exterior sobre Corina Machado respecto a lo que piensan los venezolanos, especialmente los habilitados para votar. Realmente no le afecta el obsequio y, por el contrario, la vuelve relevante en el futuro mediato de Venezuela. Ella sabe que el porvenir es del movimiento que encabeza, que es cuestión de tiempo y el único factor que pudiera afectarle, Donald Trump, ha sido reprobado por la comunidad internacional, no por los venezolanos, que ven con alivio la aprehensión y el juicio de Nicolás Maduro y su esposa, y esperan una mejoría en el desastre de país que dejó el dictador.
TE PUEDE INTERESAR: El mayor reto de Venezuela no es el petróleo, es llevar comida a la mesa
Delcy Rodríguez se debe no a los venezolanos, tampoco a los militares. Su condición de dirigente fue decisión de Marco Rubio, cuyo interés nunca ha sido Venezuela, ni acabar con el narcotráfico o hacerse del petróleo; su objetivo es Cuba, y para ello es indispensable que México deje de servir al régimen castrista después del colapso del chavismo. La decisión es de pizarrón y si Rubio logra el colapso del régimen, representará una de las mayores victorias de EU y de Trump.
Para EU, Cuba no es un tema de política exterior, sino interior, además de estar presente la incapacidad para echar del poder a una dictadura funcional a los enemigos de EU. Los cubanos, al menos del perfil de Marco Rubio, no son propiamente hispanos como sí son los puertorriqueños. Aquellos, ideológica, racial y políticamente reproducen más el sentido conservador de la mayoría blanca norteamericana. Corina Machado sabe que esto significa que la caída del régimen cubano apuntala la candidatura presidencial de Marco Rubio con ventaja respecto al vicepresidente J. D. Vance. A tal efecto, debe mantener su vínculo con Trump y actuar en consecuencia con la estrategia de Marco Rubio en el Caribe.
Corina Machado sí ve lo que muchos deciden ignorar.