Los caminos de Jericó (2)
COMPARTIR
¿Qué caminos se abren a Jericó en esta encrucijada que pudiera representar, sin matices de por medio, la vida o la muerte política para él?
Desde la oscuridad suenan, de manera casi inaudible, estas líneas de Los Caminos de la Vida.
“Por eso te pido a ti, mi Dios del cielo,/ para que me guíes al camino correcto”.
Sus alternativas son tres y cada una está enmarcada en una parábola bíblica, quizá por sus raíces árabe-palestinas:
Camino 1. El regreso del hijo pródigo al PRI: la cúpula tricolor muestra misericordia ante un Jericó arrepentido y celebra, a la vez, su conversión al priismo que le dio todo en su vida política.
Expectativas de Jericó: “Necesito enfrentarme a la cúpula priista para construir mi candidatura desde la empatía del militante y del ciudadano común. Mi rentabilidad político-electoral o mi historial como candidato hablan por sí solos”.
“En 2021 gané 90 mil 787 votos como diputado federal del Distrito 4. En 2018 saqué 63 mil 980 votos cuando contendí como senador en segunda fórmula con Verónica Martínez en el Distrito 4 de Saltillo. En 2015 obtuve 52 mil 093 votos como diputado federal del Distrito 7”.
“Cuento, además, con una larga y sólida carrera político-administrativa: Fui regidor, diputado local (dos veces), integrante del gabinete legal y ampliado de dos gobernadores, alcalde de mi ciudad, diputado federal (dos veces) y presidente municipal de mi partido”.
“Mi rentabilidad electoral, mi experiencia político-administrativa y mi carisma personal son suficientes para dividir el voto de mi partido en Coahuila y aprovechar la crisis agónica de mi partido a nivel nacional”.
Realidades de Jericó:
Su rentabilidad electoral no ocurrió en un vacío generado por su propio carisma personal. Está sustentada en el poder de una estructura electoral –ejemplar o modélica a nivel nacional– que es disciplinada y profesional. Y en el trabajo de un gobernador, Miguel Riquelme, que ha sabido blindar Coahuila del caos nacional para cohesionar en torno a su liderazgo el futuro de nuestro estado.
De irse a Morena o Movimiento Ciudadano, ¿se llevará Jericó los votos de esa estructura monolítica y regimentada? No. Por ejemplo, en 2018, cuando compitió con Verónica Martínez por la senaduría, entre ambos consiguieron 126 mil 943 votos en ese Distrito. 63 mil 980 fueron para Jericó y 62 mil 963 para Martínez. Sin la estructura tricolor, Jericó no alcanzaría esa cantidad de votos.
¿Arrastrará Jericó el voto útil de los panistas o ciudadanos apartidistas? Tampoco. El tope máximo de votos para Jericó fluctúa históricamente entre 50-60 mil votos; entonces, de los 90 mil 787 votos obtenidos en 2021, podemos deducir que 30-40 mil votos fueron resultado del pragmatismo utilitario de panistas y ciudadanos antiMorena que optaron por el PRI.
En síntesis; sí Jericó opta competir por otro partido su impacto –relativo– ocurriría en la Región Sureste; pero este sería reducido a su mínima expresión, por el trabajo del Gobernador, del partido y de los alcaldes de Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga. En el resto de las regiones su efecto sería mucho menor, y de manera particular, casi nulo en la Laguna.
¿Favorecería la crisis del PRI nacional las posibilidades de triunfo electoral de Jericó? De ninguna manera. Coahuila, bajo el liderazgo del gobernador Miguel Riquelme, tiene una dinámica independiente de dicha crisis.
De regresar Jericó, cual hijo pródigo, al PRI, ¿qué futuros le esperarían? No sería senador en 2024, esa posición corresponde al actual Gobernador. En el mejor de los casos, podría relanzar su candidatura a la gubernatura en 2035 o a la Presidencia municipal en 2034. Y en el corto plazo permanece abierta la posibilidad de ser diputado local en 2023 o reelegirse como diputado federal en 2024.
De esta manera, la cúpula mostraría su misericordia y alegría por la conversión de un Jericó que pecó al imaginar un camino distinto al del PRI.
Continuará el próximo lunes 14 de febrero.