Los estados pujantes del Bajío

Opinión
/ 20 septiembre 2021
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El Bajío es una región geográfica del centro, centro-norte y centro-occidente de México, compuesta por, al menos, Aguascalientes, Guanajuato, parte de Jalisco (desde Guadalajara hasta los Altos) y Querétaro. Algunas veces se agregan a ese grupo San Luis Potosí y Zacatecas, e inclusive hay quienes incluyen la parte norte de Michoacán.

Dilucidar el origen de la denominación “Bajío” no es fácil. Hay quienes piensan que esa región corresponde, aproximadamente, a los territorios que fueron dominados por los chichimecas, esos indígenas incansables y aguerridos que durante siglos le hicieron la vida de cuadritos a quienes osaban asentarse en sus tierras. Pero el término mismo tiene una connotación geográfica que no parecería corresponder a esa época. Hay también quienes afirman que la región está simplemente acotada al sur por el Río Lerma, el cual desemboca en el Lago de Chapala. Pero el río nace en el Estado de México y cruza el Valle de Toluca, y ese estado no está incluido en el grupo del Bajío.

Por otro lado está el hecho de que la altitud sobre el nivel del mar de tres de las ciudades más importantes, Aguascalientes, León y Querétaro, excede los mil 800 metros, y la altura de la región de los Altos de Jalisco es, como su propio nombre lo indica, también elevada. Guadalajara, la joya de la corona, tiene una elevación menor, de mil 570 metros, pero tampoco es poca cosa. Así pues, más bien parecería que el “Bajío” se llama así no por la altitud absoluta de la región, sino por la relativa. En efecto, la Ciudad de México tiene una mayor elevación, 2 mil 240 metros, mientras que la de Toluca es significativamente mayor, 2 mil 600 metros sobre el nivel del mar. Y es justo cerca de esa ciudad donde nace el Río Lerma, el cual corre hacia abajo hasta llegar al Lago de Chapala.

Fuere la razón que fuere, lo cierto es que la región del Bajío es cada día más importante para la economía mexicana. Se ha convertido en un poderoso corredor industrial que cuenta con un futuro muy promisorio. Eso no es nada más por la pujanza del sector manufacturero proveniente tanto de grandes multinacionales, industrias mexicanas de alto nivel y numerosas empresas proveedoras, sino también por el continuo crecimiento del sector agropecuario y el de servicios. Por cierto, al menos en el caso que nos ocupa, el lugar común de “corredor industrial” tiene su sentido, pues muchos de los centros de fuerte actividad económica se encuentran a lo largo de la mítica carretera Panamericana (hoy conocida como la carretera Federal 45).

La pandemia causó ciertamente estragos en la región, pero ya están de nueva cuenta repuntando sus economías. El crecimiento de la actividad industrial que se tuvo entre agosto de 2021 y agosto de 2020 fue notable: Aguascalientes 86 por ciento, Guanajuato 65 por ciento, Jalisco 21 por ciento y Querétaro 49 por ciento. Como también lo fue el crecimiento del empleo formal: Aguascalientes 4 por ciento, Guanajuato 4 por ciento, Jalisco 4 por ciento y Querétaro 7 por ciento. A modo de comparación, de agosto a agosto el crecimiento industrial de la Ciudad de México fue 38 por ciento y el crecimiento del empleo formal fue casi nulo, sólo 0.3 por ciento. Un porcentaje que, por cierto, sitúa a la capital de la República en el sótano de la tabla de las 32 entidades.