Manolo Jiménez y los números que marcan el rumbo de Coahuila
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Faltan candidatos, campañas y circunstancias que todavía no conocemos; pero la política también consiste en saber leer el momento antes de que llegue la elección
Manolo Jiménez llega al último tramo de 2026 con algo que en política suele terminar pesando más que cualquier eslogan: números que se pueden verificar.
Esta semana, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) presentó su Índice de Competitividad Estatal 2026 y colocó a Coahuila en el cuarto lugar nacional, sólo detrás de Ciudad de México, Querétaro y Nuevo León. Un año antes estaba en el séptimo. En doce meses avanzó tres posiciones.
El ranking por sí solo dice poco si no se entiende cómo se construye. El IMCO analiza 53 indicadores agrupados en seis subíndices para medir la capacidad de los estados para generar, atraer y retener talento e inversión. No es una encuesta de popularidad ni pretende anticipar una elección. Lo que mide son condiciones.
Y los datos de Coahuila son reveladores.
El estado mantiene una economía industrial y exportadora que pesa a nivel nacional. El propio IMCO reconoce a Coahuila como una potencia exportadora ligada a la industria automotriz y señala que durante veinte años se ha mantenido en segundo lugar en exportaciones como proporción del PIB. La informalidad laboral ronda el 33 por ciento, muy por debajo del promedio de las entidades, que está en 54.6 por ciento.
Coahuila llega a este momento sobre una plataforma productiva construida durante décadas, pero también sobre la capacidad de mantenerla vigente, fortalecerla y llevarla a nuevos niveles de competitividad. Su vocación industrial, la relación económica con Estados Unidos y su fortaleza exportadora son parte de una historia acumulada entre gobiernos, empresarios y trabajadores; una base que hoy encuentra continuidad en la administración de Manolo Jiménez.
La parte relevante para el presente es que esa base no se ha detenido. En un momento de incertidumbre comercial y competencia por nuevas inversiones, Coahuila sigue apareciendo entre los estados con mejores condiciones para competir.
Y luego está la seguridad.
La ENVIPE 2026 del Inegi registró que 27.8 por ciento de los adultos en Coahuila considera inseguro vivir en el estado. Es el porcentaje más bajo de las 32 entidades. A nivel nacional, la cifra es de 74 por ciento.
La precisión importa: la ENVIPE mide percepción de inseguridad. Pero incluso hecha esa aclaración, la distancia con el promedio nacional es demasiado grande como para pasarla por alto. En un país donde casi tres de cada cuatro personas dicen sentirse inseguras en su entidad, en Coahuila la cifra no llega a tres de cada diez.
Y aquí es donde se pone interesante.
La seguridad no es un tema menor dentro del gobierno de Manolo Jiménez. Ha sido, desde el inicio, una de sus principales banderas. Que una medición nacional termine colocando a Coahuila en esa posición le da a ese discurso un respaldo que no sale de Palacio de Gobierno.
Lo mismo ocurre con competitividad.
Hace apenas unos meses hubo otra medición, ésta en las urnas. La coalición PRI-UDC ganó los 16 distritos de mayoría relativa en la elección del Congreso local. El PRI obtuvo 51.34 por ciento de la votación por partido y la alianza terminó con una mayoría amplia frente a Morena y PT.
No significa que 2027 esté resuelto; sería absurdo plantearlo así. Las elecciones municipales tienen otra lógica, otros candidatos y problemas distintos en cada región. Torreón no vota igual que Saltillo; Acuña no tiene las mismas preocupaciones que Monclova.
Pero sí ayuda a entender desde dónde empieza la siguiente elección.
Morena llegará con la fuerza que le da ser el partido en el Gobierno federal y con una marca que transformó el mapa político del país. En Coahuila, sin embargo, tendrá que construir una propuesta frente a un escenario particular: un gobernador con buenos números en mediciones externas y una coalición que acaba de ganar los 16 distritos locales.
Ahí está el dato político que deja el IMCO.
Durante años, una parte importante de la discusión electoral en Coahuila giró alrededor de la permanencia del PRI en el poder. Rumbo a 2027, esa conversación tendrá que convivir con otra: qué resultados puede poner sobre la mesa el gobierno que encabeza Manolo Jiménez.
Y hoy hay varios.
Cuarto lugar nacional en competitividad. Una economía exportadora que sigue entre las más fuertes del país. Informalidad laboral muy por debajo del promedio. La menor percepción de inseguridad entre las 32 entidades. Y un resultado electoral reciente de 16 distritos ganados.
Aún queda camino para 2027. Faltan candidatos, campañas y circunstancias que todavía no conocemos; pero la política también consiste en saber leer el momento antes de que llegue la elección.
Los números no votan, pero sí ayudan a explicar por qué la gente vota como lo hace.
Y hoy, los números con los que llega Manolo Jiménez dicen bastante del rumbo que lleva Coahuila.