Mentiras de verdad

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Opinión
/ 22 marzo 2026

La Historia no es tan entretenida como las historias. Quizá la Historia es la maestra de la vida, pero la vida se queja de que su maestra es muy aburrida

La narración es bella y conmovedora. Henry David Thoreau, pensador americano, se negó a pagar los impuestos al gobierno. Alegó que el dinero del erario se estaba destinando a comprar fusiles para la guerra contra México. Esa guerra, manifestó, era una injusta guerra de agresión. Él no colaboraría en la injusticia.

Fue a dar a la cárcel. Ahí lo visitó su amigo Ralph Waldo Emerson, otro famosísimo filósofo, cumplido ciudadano él.

https://vanguardia.com.mx/opinion/un-navio-cargado-de-mentiras-IL19656529

– ¡Henry! –le dijo consternado–. ¿Qué estás haciendo aquí?

– ¡Ralph! –le contestó Thoreau–. ¿Qué estás haciendo tú fuera de aquí?

La historia es bella, como dije. El único problema es que no es histórica. La anécdota nunca sucedió. Emerson jamás visitó en la cárcel a Thoreau, y por lo tanto éste no pronunció jamás la célebre frase que se le atribuye.

Sin embargo, su libro “Un Ensayo sobre la Desobediencia Civil” es uno de los que mayor influencia han tenido en la conformación de la vida política de nuestro tiempo. Tanto Gandhi como Martin Luther King hicieron de él su libro de cabecera. Los hippies de los años sesenta lo sabían de memoria y lo llevaban a sus manifestaciones contra la guerra de Vietnam.

La Historia no es siempre muy histórica. Solía decir mi gran maestro de Sociología, don Arturo Moncada Garza:

– Lo que en seguida voy a relatar no es histórico: es verídico.

Sucede que la imaginación popular inventa mitos. El del Pípila, por ejemplo. Lo más probable es que jamás haya existido este personaje, y que no haya sucedido lo de la puerta de la alhóndiga de Granaditas, que el tal Pípila habría incendiado tras ponerse sobre la espalda una pesada losa para defenderse de las balas que le disparaban los realistas. Dramática visión de heroísmo, pero quizá solamente eso: una visión.

Carlos María de Bustamante fue un historiador de esos que los historiadores serios llaman “poco serios”. Alguna vez escribió que para enfriar un cañón de los insurgentes, que ya no podía disparar porque estaba al rojo vivo, las mujeres de los soldados se orinaron por turno sobre él hasta volverlo, a fuerza de meadas, a la temperatura ambiente. Jamás las epopeyas griegas y romanas registraron un episodio tan diurético.

https://vanguardia.com.mx/opinion/historia-de-coyotes-y-coyotas-OL19650934

En todo caso, concluyo que la Historia no es tan entretenida como las historias. Quizá la Historia es la maestra de la vida, pero la vida se queja de que su maestra es muy aburrida.

PD: Un historiador local se molestó porque lo llamé historiador local. Yo no me enojo porque él se refiera a mí, no sin cierto desprecio, como “el cronista”, con minúscula. No respondió a ninguna de mis objeciones sobre el artículo con el cual él provocó este intercambio. En vez de hacerlo, nos espetó una larga lista de libros de su autoría, y se adjudicó a sí mismo el título de historiador universal. Lo importante no es cuántos libros hayas escrito, ni dónde, sino cuántas personas los leyeron. El doctor Manuel Ceballos, maestro mío de Teoría de la Historia, comentaba que hay historiadores que van a un archivo, y en ese Mar Amarillo de papeles –así decía– copian algunos con los cuales escriben un libro que luego va a otro archivo. Yo no soy universal, pero aun sin serlo, felicito al historiador de referencia por su universalidad. Ah, y también por su modestia.

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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