Mirador 01/09/2026

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Opinión
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El hombre trabajaba más. Tenía un sueño, y el que renuncia a su sueño es como si renunciara a su ser

Un hombre se puso a construir un puente en el desierto.

Le decían todos:

–Estás loco. Los puentes son para cruzar los ríos, y en el desierto no hay ríos.

El hombre no hacía caso. Seguía trabajando; trabajaba día y noche. Sus martillazos se escuchaban más allá del horizonte. Asustaban a los chacales y a las sierpes, y turbaban el reposo del beduino.

–Estás loco –le decían todos–. Los puentes son para cruzar los ríos, y en el desierto no hay ríos.

El hombre trabajaba más. Tenía un sueño, y el que renuncia a su sueño es como si renunciara a su ser.

Un día el hombre terminó su obra.

En ese mismo momento, un río de aguas sonoras y cristalinas empezó a fluir abajo de su puente, en medio de las arenas del desierto.

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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