Mirador 11/06/2026
Don Abundio cuenta una de las ocurrencias de doña Rosa, su mujer
Esta noche es más bien nochecita.
El cielo es tan claro que no sólo se ve el camino de Santiago: también parece que se ve Santiago. Un vientecillo primaveral, callado y tibio, mueve apenas la fronda de los álamos junto a la casa del Potrero. En el fogón de la cocina, el borbollar del agua en el caldero pone música a la tertulia tras la cena.
Don Abundio cuenta una de las ocurrencias de doña Rosa, su mujer:
–Le llevaron el chisme de que yo tenía relaciones con la viuda del compadre Fico, que en gloria del Señor esté. Les dijo Rosa: “Déjenlo, que al cabo eso no es jabón que se gaste”.
Reímos todos, menos doña Rosa. Masculla con enojo:
–Viejo hablador.
Don Abundio figura con índice y pulgar el signo de la cruz, se lo lleva a los labios y jura:
–Por ésta.
¡Hasta mañana!...