Mirador 15/05/2026

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Opinión
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–Está loco.

Eso decía la gente.

Su familia lo tenía encerrado, solo, en la casona que había sido de sus padres. Por la tarde abría el gran ventanal enrejado que daba a la calle y nos esperaba. Éramos tres chiquillos: la Pulga, el Japi y yo, alumnos de sexto año de primaria de la Escuela Anexa a la Normal, y él nos ayudaba a hacer la tarea. Mejor dicho, él nos hacía la tarea.

–¿Cuáles son las 7 maravillas del mundo, don Juanito?

Nos las decía.

–¿Cómo fue la batalla de La Angostura, don Juanito?

Nos la contaba.

–Estos problemas están muy difíciles, don Juanito.

Nos los resolvía.

Para nosotros él no estaba loco. Era nuestro amigo. Pasaron muchos años, y conocí una de aquellas maravillas del mundo: las Pirámides de Egipto. Al verlas, no pensé en Cleopatra ni en Napoleón Bonaparte. Pensé en don Juanito.

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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