Mirador 19/08/2026
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Mi fe la tengo en la razón –me contestó–, y la Edad Media no es edad de razón, sino de devoción
Este amigo mío con el que tomo la copa –varias– los martes por la noche tiene buen vino cuando el vino es bueno, pero si es malo él también se inclina a decir maldades.
Anoche, por ejemplo, despotricó contra la Edad Media, que no estaba ahí para defenderse. La llamó “edad oscura”. Opuse:
–¿Edad oscura la de Dante, la de Giotto, la de Tomás de Aquino, la del Poema del Cid, la de las universidades europeas y las catedrales góticas? ¿Por qué no la llamas mejor Edad de la Fe?
–Porque mi fe la tengo en la razón –me contestó–, y la Edad Media no es edad de razón, sino de devoción. Has mencionado a las catedrales góticas. Sus torres hacen llevar la mirada hacia lo alto. A donde hay que llevarla es hacia el hombre. En eso se fincó el Renacimiento: en lo humano.
Calló por un momento, dio otro trago y luego declaró:
–Eres un medieval.
Le pregunté:
–¿Me lo dices como elogio o como ofensa?
Volvió a callar.
Volvimos a beber.
¡Hasta mañana!...