Mirador 21/04/2026

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Opinión
/ 20 abril 2026

Cuando terminé de escribir, salí de mi estudio y fui al ventanal. Brillaba el sol; el cielo estaba azul; no había asomo de neblina

Todos los días suceden milagros que no somos capaces de ver.

Ciegos y sordos ante los prodigios que nos rodean, ni siquiera nos damos cuenta de que el mero hecho de vivir es en sí mismo una maravilla.

Ayer empecé temprano, igual que siempre, mi tarea cotidiana. La mañana parecía noche: estaba oscura; había niebla; caía una lluvia pertinaz.

Me concentré en el trabajo, si es que se puede llamar trabajo a lo que con tanto gusto hago. Cuando terminé de escribir, salí de mi estudio y fui al ventanal. Brillaba el sol; el cielo estaba azul; no había asomo de neblina.

Alguien dijo que después de Homero nadie puede ser original. Así, no tengo dificultad en admitir que lo que en seguida diré carece absolutamente de originalidad, y además es también bastante cursi. Aun así lo diré, porque es verdad.

Siempre volverá a brillar la luz.

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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