Mirador 22/10/2026

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Opinión
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Hace unos días el padre portero extravió sus llaves. Tras buscarlas inútilmente, le pidió al frailecito que le hiciera el milagro de encontrarlas

–No me gusta hacer milagros –decía San Virila–. Rompen las leyes de la naturaleza. Pero el Señor me puso el mal ejemplo.

Hace unos días el padre portero extravió sus llaves. Tras buscarlas inútilmente, le pidió al frailecito que le hiciera el milagro de encontrarlas. Le dijo San Virila:

– Manos que no cogen, paredes desechan. Vamos a buscarlas juntos.

Tras un rato de búsqueda dieron con el llavero.

– ¿Lo ves? –le dijo San Virila al de la puerta–. Juntos podemos hacer muchos milagros.

Antes los hacía él solo. Desde luego, no llegó nunca a detener el sol o resucitar a un muerto. Esos milagros son para profesionales. San Virila es un mero aficionado. Sus milagros eran pequeños, como hacer que un árbol se inclinara para que pudiera bajar el gatito que había trepado a él y no podía descender.

–Pero milagros son milagros –dice San Virila–. Lo mejor es no hacerlos.

¡Hasta mañana!...

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Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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