Mirador 27/08/2026
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La última vez que nos encontramos en las libaciones para después perdernos en las divagaciones
Este amigo mío con el que tomo la copa –varias– los martes por la noche se pone filosófico después de tres o cuatro tragos, pero lo filosófico se le olvida después de cinco o seis.
La última vez que nos encontramos en las libaciones para después perdernos en las divagaciones, me dijo de repente:
–Nec etus.
Tengo olvidados ya los latines que aprendí cuando aún podía aprender, de modo que le dije lisa y llanamente:
–No te entiendo.
–Claro –me respondió–. Estás sobrio. Con una copa más habrías recordado que “Nec spes nec metus” significa “Ni esperanza ni temor”. De igual manera, sin aguardar recompensa ni temer castigo, confío en llegar a la muerte, y espero que esa buena hermana me traiga un sueño eterno donde no haya ni demonios ni ángeles.
Le digo:
–Te estás poniendo filosófico.
Me contesta:
–Al rato se me quitará.
¡Hasta mañana!...