Mirador 29/10/2026
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Me bastó oírlo para recelar de él. Quienes dicen ser el número uno son, por lo general, el número mil, o 10 mil, o 150 mil
Llegó sin previo aviso y se presentó sin más:
– Soy el número uno.
Me bastó oírlo para recelar de él. Quienes dicen ser el número uno son, por lo general, el número mil, o 10 mil, o 150 mil. La cortesía, sin embargo, me obligó a decirle que me daba gusto conocerlo. Le dije, sin embargo, que había conocido a otros que también decían ser el número uno.
– Son unos impostores –replicó, molesto–. El único y verdadero número uno soy yo.
No quise discutir, de modo que lo dejé con su idea. Después de volver a repetir varias veces que era el número uno, se despidió.
Sentí alivio. Es muy difícil tratar con quienes creen ser el número uno.
¡Hasta mañana!...