Mirador 30/08/026

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Opinión
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Sucedió que Adán y Eva comieron la manzana. El Señor, que había puesto la tentación, se encolerizó porque sus hijos cayeron en ella

HISTORIAS DE LA CREACIÓN DEL MUNDO

Al decir de los teólogos y exégetas, al Señor le gusta que lo alaben. Para eso, según se sabe, dispone de muchos y muy variados coros celestiales. “Los ángeles cantan y alaban a Dios”.

De vez en cuando, sin embargo, el Padre saca del orfeón a un ángel y le encomienda una tarea especial, ya sea de combatiente, mensajero o sanador.

Sucedió que Adán y Eva comieron la manzana. El Señor, que había puesto la tentación, se encolerizó porque sus hijos cayeron en ella. Los expulsó del Paraíso, y puso en la puerta un ángel a fin de que les impidiera la entrada.

El guardián, aburrido después de algunos días, entabló conversación con el hombre. Le preguntó:

–¿Cómo te ha ido?

–Espléndidamente bien –respondió Adán–. Ahora soy libre: puedo comer lo que quiera y disfruto plenamente del amor.

Tímidamente le propuso el ángel:

–¿Cambiamos?

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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