Nicaragua: Octavio Paz tenía razón
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Plácido Garza DETONA Gobierno mexicano respalda a Daniel Ortega, dictador de ese país desde hace 19 años, que este lunes anunció: “Aquí no volverán a haber elecciones, para evitar que la oposición intente atrapar el poder”
Este lunes 20 de julio, el sandinismo nicaragüense coronó la ruta de la dictadura en el país centroamericano.
Hace poco más de 40 años, Octavio Paz advirtió tal riesgo y fue duramente cuestionado por la izquierda mexicana.
Incluso publicaciones como la revista Proceso, en ese entonces dirigida por su fundador, Julio Scherer García, lo calificaron de visceral y lleno de odio contra Nicaragua.
Gabriel Zaid y Enrique Krauze -entre otros intelectuales- coincidieron con el poeta mexicano, ganador del Premio Nobel de Literatura 1990.
El discurso...
El sábado 6 de octubre de 1984, Octavio recibió el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán en la iglesia de San Pablo, en Fráncfort.
Ahí pronunció un discurso donde asoció a la paz latinoamericana con la democracia y criticó duramente al sandinismo, que se apropió del poder en manos de Daniel Ortega.
Previamente, Ortega había perdido tres elecciones presidenciales consecutivas.
Llegó a la presidencia mediante un pacto bipartidista que le aseguró el poder ejecutivo y la subordinación del legislativo y los militares de ese país centroamericano de 7 millones de habitantes, que colinda al norte con Honduras, al sur con Costa Rica, al este con el mar Caribe y al oeste con el océano Pacífico, extendiendo sus fronteras marítimas hacia Colombia, Jamaica y Panamá.
Al asumir como presidente, Ortega prometió la reconciliación entre todos los nicaragüenses. Había dirigido a su país de 1979 a 1990.
Orígenes de Ortega:
Daniel Ortega Saavedra nació el 11 de noviembre de 1945 en La Libertad, Chontales, Nicaragua.
Viene de una familia que se opuso a las dictaduras, lo cual marcó el inicio de su vida pública entre la clandestinidad y la confrontación.
Se unió al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en 1963, tras abandonar sus estudios de Derecho.
Fue un feroz opositor contra la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, quien fue asesinado y el poder cayó en manos de su hijo del mismo nombre, que enfrentó una revolución liderada por el FSLN, en julio de 1979.
Tras ser derrocado, halló refugio en Asunción, Paraguay, donde fue asesinado el 17 de septiembre de 1980.
Ese acto fue un reflejo de la violencia ejercida por él y su padre durante sus mandatos.
Resultó un recordatorio de lo que provocan y cómo terminan las dictaduras.
Fin de los Somoza fue un símbolo de la lucha por la justicia, la libertad y la democracia no solo en Centroamérica, sino en el mundo.
Volviendo a Octavio Paz...
Su discurso en Alemania -donde advirtió del riesgo que representaba el sandinismo para Nicaragua- se ganó el rechazo de muchos profesores universitarios que lo expresaron a través de un desplegado.La revista Proceso trató a Paz como buscapleitos, visceral y lleno de odio contra el sandinismo.
Rolando Cordera lo acusó de decepcionar a sus seguidores por no ser imparcial y situarse del lado de los somocistas.
Lo mismo hicieron Eraclio Zepeda y José Joaquín Blanco, quienes catalogaron el pensamiento de Paz como una tendencia a la derechización.
A través de Proceso, Scherer García se cobró viejas afrentas contra el Nobel porque este, en 1977, lo cuestionó a él y a la izquierda por ocuparse solamente de los regímenes militares sin hablar del autoritarismo del “socialismo real”.
El 11 de agosto de ese año hubo una protesta en la embajada de Estados Unidos, en la que se quemó un monigote que simuló a Octavio Paz.
Los participantes cantaban canciones de Carlos Mejía Godoy, músico que estuvo ligado fuertemente al sandinismo y que -paradójicamente- HOY está exiliado en EEUU, debido a la represión que sufrió a manos del régimen de Daniel Ortega.
A 40 años de distancia, queda claro que Octavio Paz tenía razón, aunque quienes lo cuestionaron tan duro no lo recuerdan.
Muchos todavía prenden incienso a Julio Scherer García y otros siguen creyendo que la democracia es burguesa.
Lo más grave de todo esto es el silencio cómplice que guarda el gobierno de Claudia Sheinbaum, que al igual que su mentor -López Obrador- simpatiza con las dictaduras revolucionarias de Latinoamérica.
Cajón Desastre:
- Mañana, cambio completo de programa, sin faltar el Incomparable Iván y la Irreverente de mi Gaby.