Nidal de víboras; ida a la montaña; vidIQ YouTube más otras certificadoras; y Episodio 2 de la Serie “doctores de cabecera”

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Opinión
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Plácido DETONA una experiencia sabatina -que creyó era dominical- y el tema que hoy concluye en este artículo

¿Les platico? ¡Arre!

Por razones que prefiero no profundizar, tengo muy lejos todo mi equipo de montaña y gracias a mis bondadosos y sonsacadores colegas he vuelto a las andadas por primera vez en más de 4 años.

Después de casi medio siglo de darle a la alta montaña (comencé siendo niño, conste, jejeje), suspendí esa gloriosa actividad por razones que tampoco quisiera comentar aquí; solo les digo que fue por solidaridad a un ser muy amado para mí.

El caso es que durante una prolongada parvada de años, de un día para otro no fui más a la montaña, debido también -hay que decirlo- a la devoción con que he tomado mi rol en DETONA que consume gran parte de mi vida y por eso los sorprendentes resultados que estamos logrando, pues esa misma devoción la tiene mi creciente equipo de trabajo.

$!Nidal de víboras; ida a la montaña.

Déjenme presumir que estamos cerca de los 24 millones de views, algo nunca visto en un portal noticioso con apenas 6 años de vida, según la prestigiada certificadora vidIQ YouTube, que es lo que representan Fitch o Standard & Poor o Moody´s Ratings, las tres grandes casas que dominan el 90% del mercado mundial de evaluación de riesgo en estados, empresas y valores financieros.

Nidal de víboras:

Comencé mi ascenso al cerro este sábado 19 a las 6 de la tarde, con un sol decadente (por la hora, no por otra cosa) que fundía todo a su paso.

Primer error de principiante (que para nada lo soy): subí solo y prácticamente nadie sabía dónde andaba (otro error de la misma índole).

La noche me pescó cuando faltaba más de la mitad para hacer cumbre y a mis oídos llegó el inconfundible sonido de las cascabeles, que solo los hacen sonar cuando se sienten amenazadas.

LLevaba zapatos de montaña que me prestó un amigo, cuando lo usual sería que calzara botas de cacha alta, para protegerme precisamente de la mordedura de alimañas.

Al mismo momento que escuché el sonido de los cascabeles, alguien llegó por mi espalda y con su bota -la suya sí, de caña alta- pisó a una de las serpientes que ya se había alzado del piso para tirar una mordida.

$!Rey Cabrera, el multifacético cubano a quien, por fortuna, encontré en la crotálica subida al cerro, este sábado 19 de Sept. A la izquierda, uno de los vochos que tanto

Al jalarme hacia un lado quedé libre del ataque, pero él lo recibió.

La ponzoñosa aquella le hizo lo que el viento a Juárez, debido a su bota protegida.

No la mató (los montañeros de cepa no lo hacemos con ningún animal, pues nosotros invadimos su hábitat) y ya repuestos del susto la seguimos.

Alumbrados por su linterna, descubrimos que fue a refugiarse a un nidal donde fácil había diez víboras más, todas enroscadas y haciendo sonar sus cascabeles levantados desafiantes.

Iluminamos el lugar y apenas tuvimos tiempo para desandar nuestros pasos porque las más grandes se alzaron, listas para atacar en defensa de sus crías.

La que pisó Rey Cabrera -mi nuevo amigo- era del grosor de un brazo y alcanzamos a distinguir al menos siete cascabeles, uno por cada año de su vida.

Herpetólogo, fisioterapeuta y desarrollador de contenidos:

En este episodio, Rey fue mi médico de cabecera, porque en el mitote que se armó, algo sucedió con mi pierna derecha, pues perdí toda su fuerza, a grado tal de que hoy, casi la ando arrastrando.

Ray me dijo que la intención que yo traía de ver el amanecer desde la montaña, hasta ahí llegaba, porque mínimo tendría que ir con un traumatólogo o un neurólogo para revisarme la pierna. En esas ando.

Entonces, hablando de médicos de cabecera, además de herpetólogo, Rey la hizo de traumatólogo cuando iniciamos el descenso, por ahí de las 3 de la madrugada de este domingo 20.

Es desarrollador de contenidos, pero no de los balines que ponen eso en sus perfiles y denigran tal oficio al subir puras selfies suyas en todos lados: en el gym, en la alberca, donde se la pasan tomándose fotos a sí mismos, en sus reuniones, viajes y fiestas familiares.

Nada de eso, Rey Cabrera es un trotamundos que nació en Cuba hace 34 años, pero apenas tuvo oportunidad dejó la isla y se fue a las Antillas Holandesas, frente a las cosas venezolanas.

De ahí se fue a Uruguay y tiene un año de estar en México. Sus contenidos son tan interesantes, que tiene millones de seguidores y patrocinadores, pero no los suficientes.

Debido a que hace un mes conocí -también en la montaña- a la exitosa empresaria cubana, Juanibex Abreu, los voy a poner en contacto, porque Ray necesita apoyo para obtener una visa de México que le permita no tener que andar mostrando su pasaporte cubano en cada país a donde va.

Mi plan es apoyarlo con mis contactos y relaciones; es buena persona -como Juanibex lo es también- y quiero dedicarle mi programa del próximo viernes 25 de este septiembre, para conseguirle patrocinadores y hacer crecer a su empresa como desarrollador de contenidos.

Repito, Rey Cabrera es de a deveras, no como los mamones que, de una hora en la alberca o en el gym, 57 minutos y medio se la pasan tomándose selfies o hablando por el celular, del cual no se despegan ni para ir al baño.

Por esto y más, el filósofo italiano, Umberto Eco, maldijo en su lecho de muerte, a las redes sociales y a los celulares.

Entonces, queridos detonautas, al platicarles cómo conocí a Rey, cubro el expediente de incluir aquí tres especialidades más: Herpetólogo, fisioterapeuta y desarrollador de contenidos.

Nominado a los Premios 2019 “Maria Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY; “SIP, Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de Periodismo”. Es miembro de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información a empresas y gobiernos de varios países. Escribe diariamente su columna “IRREVERENTE” para prensa y TV en más de 40 medios nacionales y extranjeros. Maestro en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras, de distinguidos comunicadores. Como montañista, ha conquistado las cumbres más altas de América.

El 29 de septiembre de 2022, Plácido Garza fue incluido en la Enciclopedia de la Literatura en México por su libro “Irreverente” con más de un millón de copias vendidas, donde se le destaca en la reseña como “disparador incansable de ideas, algunas provocadoras, otras, lapidarias”. Es reconocido por su tono fresco y mordaz de crítica política y social, así como una viva expresión de la lengua y la cultura mexicana, mezcla antagónica generada por la proximidad con Estados Unidos.

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