No le veo el propósito

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Opinión
/ 20 febrero 2022

Confieso que tengo un lado amargado. Veo las imágenes de “buenos días”, de “feliz fin de semana”, de “excelente lunes y excelente semana”, y no sé qué significan, si es que en realidad significan algo. Me he dado a la tarea de buscar maneras alternativas, maneras mías, de decir “buenos días”, maneras que no contradicen mi realidad del momento. Explico; quiero la cercanía y me importan las personas, pero no soy Campanita ni el personaje de “Intensamente” que insiste en que la alegría es la única manera válida de estar.

Sí. Me estoy quejando, de nuevo. Y no. En realidad, estoy reflexionando sobre cómo he desarrollado el hábito de tomar una foto de mi primera taza de café y agregarle palabras o bien escoger una canción que me es significativa, y usar eso como mi deseo de buenos días. Algo congruente con mi momento. Mis plantas, mis ofrendas, las velas, el jardín, el sol que entra a través de las rendijas de las persianas de carrizo, mis mascotas (aún acurrucados esperando que les diga que sí me voy a levantar por fin), la agenda, el texto de Wit... Mi vida. ¡Ah! Uso mi bitmoji, eso sí, o una foto caricaturizada. A veces una tirada de tarot o i-ching o runas.

Un día envié una imagen de “buen día” a un amigo y me respondió, “Espero que esa imagen sea sola y únicamente para mí”. Y, no, no era sugestiva ni nada por el estilo. Lo entiendo. Sí, era personal, pensado. Créeme, si te mando un saludo, está pensado para ti. Si no lo voy a hacer así, no le veo el propósito.

Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

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