Pandémica violencia artificial
Ya no puede hablarse de ‘guerra justa’ en este tiempo en que la violencia artificial bélica tiene el máximo poder destructivo y carece de la mínima lucidez y sensatez para dialogar
No es inteligente.
Arremete contra la vida humana y contra la paz.
Contra la dignidad de la persona humana. Contra la vida, respetable desde la concepción hasta su término. La violencia artificial se enraíza en la violencia antinatural.
Es absurdo ver, como derecho humano y hasta legislarlo, la posibilidad de matar una vida inocente e indefensa. En el parlamento francés lo recordó el papa León XIV.
Ya no puede hablarse de “guerra justa” en este tiempo en que la violencia artificial bélica tiene el máximo poder destructivo y carece de la mínima lucidez y sensatez para dialogar hasta lograr la reconciliación, la concertación, el diálogo que lleva a los armisticios y a la paz victoriosa.
LO SALVAJE Y LO CIVILIZADO
Quienes ven la “inteligencia artificial” como superinteligencia manifiestan también que consideran la violencia artificial como superviolencia admirable y admisible. Así se llega a la recíproca derrota entre ofensor y adversario. Las guerras endémicas entre Ucrania y Rusia, así como el conflicto entre Estados Unidos e Irán, parecen caminar hacia genocidios incapaces de desarme y coloquio; inhabilitados para cambiar salvajismo por civilización.
EN ESCUELA Y HOGAR
En las cercanas latitudes laguneras, llega también la violencia artificial exhibicionista. Contagiada por falsos “heroísmos” distorsionados, captados en pantalla. Intenta y consigue repetir lo pésimo en centros de estudios secundarios. En nuestra ciudad, asciende el número de quejas por lesiones recibidas en hogares por peleas familiares. Se ve como pandémica esta actual violencia artificial.
TÉ CON FE
– ‘¿Por qué, si la Verdad es una y une, andamos todos tan desunidos?
– Quizá se debe a que la Verdad, si no está unida al Amor, se grita o se calla, en vez de vivirse, en todo y con todos, cada día.