¿Pueden los progresistas impulsar el crecimiento económico?
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Mamdani ha demostrado que no teme abordar problemas difíciles. Aunque lograr el crecimiento junto con la equidad podría ser uno de los retos más espinosos de la política económica actual
Por Rick McGahey, Project Syndicate
TEMPE- Cuando el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, nombró a Anthony Shorris y a Lina Khan para dirigir la Corporación de Desarrollo Económico (EDC) de la ciudad, como presidente y presidenta del consejo de administración, respectivamente, hizo algo más que cubrir dos importantes vacantes en su administración. También puso de relieve su reconocimiento de un reto clave con el que la izquierda lleva mucho tiempo lidiando: cómo lograr no solo la redistribución económica, sino también el crecimiento económico.
Como es habitual en la izquierda, el mensaje electoral ganador de Mamdani se centró en el aspecto de la redistribución: mejorar la asequibilidad, defender una congelación de los alquileres, ofrecer el uso gratuito de los autobuses públicos, crear tiendas de alimentación municipales, promover la igualdad racial, garantizar el cuidado infantil universal y gravar a los hogares más ricos. Desde que asumió el cargo a principios de este año, ha logradoavances notables en muchas de estas promesas, al tiempo que ha reforzado la gestión cotidiana y la prestación de servicios básicos, ha reducido la burocracia y ha promovido la construcción de viviendas.
Los éxitos iniciales de Mamdani resultan aún más llamativos porque, al igual que otros alcaldes estadounidenses, se enfrenta a límites estructurales en sus políticas, entre ellos un gobierno estatal que limita el ámbito de actuación de la ciudad en materia de impuestos y regulación, y un mercado de bonos escéptico ante la redistribución. Además, la ciudad de Nueva York es el centro de una región económica metropolitana fragmentada en la que la ciudad impulsa el crecimiento, y asume los costes y los problemas que este proceso genera, mientras que los suburbios, políticamente independientes, se quedan con gran parte de la riqueza.
Para complicar aún más el reto, la administración del presidente de EE. UU., Donald Trump, se muestra especialmente hostil hacia Mamdani, quien se ha convertido en un caso de prueba para el tipo de agenda progresista orientada a las personas que los republicanos (y muchos demócratas) tachan de incompatible con el crecimiento y la innovación. Pero Mamdani no es el único que se enfrenta a tales críticas, ni se trata de un problema exclusivamente estadounidense. En toda Europa, los líderes que prometen justicia económica a menudo han tenido dificultades para convencer a la ciudadanía de que pueden aportar dinamismo.
Así ha ocurrido con los socialdemócratas alemanes, cuyas propuestas orientadas a la redistribución han resultado insuficientes para evitar que sus resultados en las encuestas se hundieran hasta cifras de un solo dígito en algunos estados. Lo mismo ha ocurrido con la alianza de izquierda francesa, que promueve en gran medida un programa centrado en la redistribución, que incluye un salario mínimo más alto, controles de precios y un impuesto sobre el patrimonio. En 2024, más votantes manifestaron confiar en el partido de extrema derecha de Marine Le Pen en materia económica que en la alianza de izquierda o en la alianza centrista del presidente Emmanuel Macron.
La alianza de izquierda que gobierna en España parece haber dado un giro a la situación, logrando cierto crecimiento económico. Sin embargo, sus índices de aprobación están cayendo, en parte debido a la falta de avances en otro elemento clave de la agenda de justicia económica: la asequibilidad de la vivienda.
Estas dificultades políticas apuntan a un reto fundamental. En una época de desigualdad histórica e inversión pública insuficiente, la redistribución es esencial; pero ninguna jurisdicción puede lograr la asequibilidad únicamente mediante impuestos y regulaciones. También es crucial una agenda que fomente el crecimiento y genere buenos empleos y capacidad productiva.
Dani Rodrik, de Harvard, propone un camino a seguir. En su marco de “ productivismo“, los gobiernos desarrollan la capacidad de crear buenos empleos a gran escala, no en la industria manufacturera, un sector que despierta mucha nostalgia, pero que tiene un potencial limitado para el crecimiento del empleo, sino en servicios como la sanidad, la logística, la hostelería y el cuidado de niños y personas mayores. Este enfoque es coherente con el progresismo, ya que “confía menos en los mercados” y “se muestra receloso ante las grandes empresas”, al tiempo que hace hincapié en “la producción y la inversión por encima de las finanzas, y en la revitalización de las comunidades locales frente a la globalización”.
Los elementos de este marco se aprecian en la agenda de la EDC para Nueva York, que incluye el uso de “terrenos, financiación e inversiones de propiedad municipal” para “crear buenos puestos de trabajo” y “apoyar a las pequeñas empresas”. Y las elecciones de Mamdani parecen idóneas para llevarlo a cabo. Shorris es un veterano del gobierno de la ciudad de Nueva York, habiendo ocupado el cargo de director ejecutivo de la Autoridad Portuaria y de primer teniente de alcalde bajo el mandato de Bill de Blasio, y goza del respeto de la comunidad empresarial de la ciudad.
Por el contrario, Khan, que presidió la Comisión Federal de Comercio bajo el mandato del presidente Joe Biden, se labró su reputación plantando cara a la concentración del poder corporativo y recurriendo al Gobierno para defender a los trabajadores, las pequeñas empresas y los consumidores frente a ella. Más allá de la EDC, la primera teniente de alcalde de Nueva York para la justicia económica, la exsecretaria de Trabajo en funciones Julie Su, defenderá los derechos de los trabajadores, por ejemplo, apoyando la sindicalización, promoviendo la formación de los trabajadores y mejorando la calidad del empleo.
Pero proteger a los trabajadores y apoyar a las pequeñas empresas no generará buenos puestos de trabajo a gran escala. La administración de Mamdani también debe encontrar formas de colaborar con las grandes empresas de los sectores que sustentan la economía de la ciudad de Nueva York y financian su presupuesto, a saber, las finanzas, la sanidad, la logística y la tecnología. Si Mamdani no logra mostrar avances en este frente pronto, dará más munición a los críticos de la izquierda de cara a las elecciones de mitad de legislatura de noviembre.
La experiencia del nuevo primer ministro laborista británico, Andy Burnham, pone de manifiesto lo delicado que será este ejercicio de equilibrio. Como alcalde del Gran Mánchester, Burnham ayudó a sentar las bases para que esa región se convirtiera en la de más rápido crecimiento de Gran Bretaña, entre otras cosas invirtiendo en ámbitos como la educación y el transporte público. Estos esfuerzos se vieron reforzados por la transferencia de algunas competencias en materia de gasto y toma de decisiones a las autoridades regionales.
Como primer ministro, Burnham ha pedido más “flexibilidad” en las normas fiscales para financiar inversiones como el “mayor programa de construcción de viviendas sociales desde la posguerra”, junto con un aumento del gasto en defensa. Sin embargo, el mercado de bonos reaccionó negativamente a los planes de Burnham, ante el temor a un fuerte aumento del endeudamiento. Unas tasas de interés más altas podrían limitar el programa de Burnham y el potencial de crecimiento general del Reino Unido.
Burnham también quiere llevar la descentralización un paso más allá. Mariana Mazzucato, del University College de Londres, cree que esto puede desempeñar un papel fundamental a la hora de impulsar un crecimiento inclusivo, siempre y cuando se lleve a cabo en el marco de una estrategia industrial nacional. Pero la presión política para obtener victorias rápidas podría mermar la capacidad de Burnham para satisfacer a las distintas partes interesadas: los votantes, el mercado de bonos y las empresas que barajan la posibilidad de invertir. Lo mismo ocurre con Mamdani.
No obstante, Mamdani ha demostrado que no teme abordar problemas difíciles. Aunque lograr el crecimiento junto con la equidad podría ser uno de los retos más espinosos de la política económica actual, su nombramiento de Shorris y Khan, con sus reputaciones y experiencias contrastadas, sugiere que lo comprende. Dado que la alcaldía de Mamdani se ha convertido en una especie de referente de la política progresista, toda la izquierda del Atlántico debería apoyarle. Copyright: Project Syndicate, 2026
Rick McGahey, investigador principal del Instituto sobre Raza, Poder y Economía Política, es exdirector ejecutivo del Comité Económico Conjunto del Congreso de los Estados Unidos.