Quienes no van a ser, ya fueron informados
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Plácido Garza DETONA Pocas cosas molestan más a los dueños de los partidos políticos mexicanos, que -habiéndoles avisado a quienes no serán ungidos- se sigan moviendo
¿Les platico? ¡Arre!
Las encuestas tuvieron su valor hasta hace un año, cuando llovían espontáneos deseosos de brincar al ruedo de las elecciones de junio 2027, cuando estarán en juego 19,600 cargos, entre gobernadores, alcaldes, legisladores, regidores y síndicos.
Es muy romántico pensar que los candidatos a esos puestos serán producto de encuestas.
Debido a la información que cae en mis manos -mucha de ella no pedida- sostengo lo que siempre he detonado en los medios que me honran publicando mis artículos:
Los dedos ungidores están por encima de toda encuesta y a estas alturas del año, ya decidieron.
Los que se quedarán en el camino ya fueron notificados y si se siguen moviendo están provocando fracturas, esguinces, torceduras, magulladuras y moretones entre los seguidores y militantes de cada partido.
La ingenuidad de algunos de ellos les hace creer que si se siguen moviendo pueden provocar un cambio en la selección de los ungidos.
Salvo que ocurra un cataclismo político -como el asesinato de Colosio en Lomas Taurinas, el 23 de marzo de 1994- quienes se quedarán en el camino por las candidaturas a las 17 gubernaturas, ya fueron no-ti-fi-ca-dos.
Los mandones de Morena, del PRI, el PAN y sus respectivas comparsas (MC, PVEM y el Partido del Poquito Trabajo, alias PPT), están poniendo a prueba la lealtad de las mujeres y hombres que no llegarán a la orilla.
Para los disciplinados habrá compensaciones en los procesos del 2030.
Para los que no, una estaca que les será clavada en el corazón de sus aspiraciones o suspiraciones (léase, suspiros políticos).
Algunos ya llegaron muy lejos. Se les reconoce su esfuerzo, pero ya les dieron las gracias por participar, como a Margarito.
¿Por qué NO se quedaron en el cedazo de los dedos ungidores?
Porque NO se les reconocen equipos de peso en su “estado mayor” ni padrinos o protectores de renombre.
Porque se le pegaron demasiado a la lumbre de la I.P.
O fueron muy evidentes sus violaciones a la propaganda antes de tiempo.
O porque hicieron uso de recursos públicos.