Saltillo: Las lluvias y el otoño en un poema de calendario mexicano

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Opinión
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A medida que la ciudad creció, vinieron los problemas de encharcamientos en algunos bulevares construidos al norte sobre antiguos cauces de arroyos

La reconocida especialista de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN), Juana María Mendoza Hernández, jefa del Departamento de Agrometeorología, dio a conocer que se esperan abundantes lluvias para Saltillo este septiembre y recomendó prepararse.

La temporada de huracanes y tormentas tropicales ya inició; sus remanentes alcanzan con frecuencia a la ciudad y traen lluvias que causan daños en vialidades, vehículos y edificios, sobre todo en las viviendas ubicadas en las márgenes o muy cerca de los arroyos y en las antiguas casas de adobe abandonadas del centro. El fenómeno de El Niño amenaza con durar hasta febrero. El caso es que el viernes ya cayó un copioso aguacero y las calles del centro, junto con los bulevares que corren de sur a norte, parecían arroyos a punto de desbordarse por la intempestiva “venida” de las aguas.

https://vanguardia.com.mx/opinion/la-revista-el-ateneo-a-mas-de-un-siglo-de-su-aparicion-4-CE23143375

Mientras que Saltillo fue una ciudad de dimensiones estrechas, podía tenerse la certeza de que nunca sufriría una inundación por sus calles empinadas, por las que corren las abundantes aguas que bajan del sur, aunque sólo por un breve periodo, dependiendo de lo copioso del chaparrón. El caso es que, durante las fuertes precipitaciones, las vialidades que van de sur a norte en la parte vieja de Saltillo semejan caudalosos arroyos y hacen pensar que difícilmente desahogarán tan afanoso cauce. Sin embargo, siempre sorprende que, en poco tiempo, a medida que amaina la lluvia, las calles van volviendo a su estado normal hasta quedar completamente desocupadas por el agua.

A medida que la ciudad creció, vinieron los problemas de encharcamientos en algunos bulevares construidos al norte sobre antiguos cauces de arroyos. Un claro ejemplo es un tramo del bulevar José Musa de León, que con cada lluvia fuerte se convierte en una peligrosa laguna para automovilistas.

Si acudimos a buscar información del pasado a propósito de acontecimientos como las tormentas, siempre se encuentra algo interesante. Yo indagué el tema en el periodo colonial: los folletos y libros impresos durante el virreinato en la Nueva España guardan siempre gratas sorpresas. En aquella época, y hasta bien entrado el siglo 20, se acostumbraba la edición de los llamados calendarios, especie de enciclopedias populares. Entre ellos destacaron los publicados por famosos impresores mexicanos del siglo 19, como Manuel Murguía, figura clave de las artes gráficas, la litografía y la edición en México, y Mariano Galván Rivera, fundador del legendario Calendario de Galván, el cual ha venido publicándose ininterrumpidamente por dos siglos.

Encontré que en el siglo 18 vivía en la capital un señor llamado Ignacio Vargas, abogado de la Real Audiencia de México. Don Ignacio tenía una curiosa afición: publicaba cuadernillos con pronósticos del clima para todo un año. Esto no tenía nada de particular en su época, pero sí que el señor Vargas acudiera a la lira para realizar sus predicciones del tiempo para el año por venir, es decir, los componía en sonoros versos.

Son rarísimos esos folletos del señor Vargas. El publicado en 1790 lleva este título: “Pronóstico físico matemático de los temporales del año 1791, en que se da la noticia del peso del aire, la cantidad de luz que hay en la atmósfera y el calor de ésta en cada estación y principio de los meses”. Otro título es: “Calendario curioso o efemeris (sic) de Nueva España para el año de 1795. Útil a todo género de gentes, por contener a más de lo perteneciente al gobierno civil, la cultura de los campos, huertas y jardines, y un método fácil de pronosticar los temporales de los años futuros”.

https://vanguardia.com.mx/coahuila/saltillo/causan-lluvias-apagones-inundaciones-y-trafico-al-norte-y-oriente-de-saltillo-OK23290086

El que imprimió en 1791 con el título: “Calendario curioso o efemeris (sic) de Nueva España, útil a los cortesanos, caminantes y labradores, para el año bisiesto de 1792”, contiene un poema que se refiere al estío de ese año. La estrofa sirve para ilustrar la vocación de versificador del abogado, quien la escribió en pleno siglo 18 y, por lo que se ve, sería hombre recatado, según las recomendaciones que para el otoño de ese año puso en sus versos:

En esta buena estación

es muy grande la humedad

muy fácil la enfermedad

y muy grande precaución.

Debe tenerse atención

con la persona y posada:

No cubrir ropa mojada,

y el aguardiente, tal vez,

bebérselo por los pies;

pero por la boca nada.

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Desde el año 2000 publica en VANGUARDIA su columna Desde mi Barrio, donde se ocupa preferentemente de temas locales.

En la UAdeC fue profesora del Ateneo Fuente y dirigió el Departamento de Difusión Cultural de la Unidad Saltillo. Posteriormente formó parte del equipo fundador del sistema de Universidades Tecnológicas de Coahuila. Desde su fundación en 1999, se ha desempeñado como coordinadora de Biblioteca y como directora general en el periodo 2021-2024, en el Centro Cultural Vito Alessio Robles, en Saltillo.

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