Santiago Nieto y Carla Humphrey: la boda que sí horrorizó a López Obrador
COMPARTIR
Justicia con benevolencia para mis amigos, justicia a ciegas para mis enemigos, dicen por ahí o en voz de Benito Juárez: “para los amigos, justicia y gracia”. Andrés Manuel López Obrador se ha declarado más de una vez fan de Benito Juárez y de su actuar social y político. El Benemérito de las Américas se caracterizaba también (aunque poco se dice de esto en los libros de historia) en desacreditar y perseguir a sus enemigos políticos para defender a la patria, a la nación, según sus propios interesante. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Ni las casas de Manuel Bartlett, ni los fajos de billetes de Pío López Obrador, la boda de César Yáñez (más grande y lujosa) tuvieron una reacción tan tajante y rápida de Palacio Nacional como la boda de Santiago Nieto con Carla Humphrey en Guatemala. Para el lunes, ya había “carta de renuncia” por no querer “afectar el proyecto, por las críticas derivadas de actos de terceros relacionados con un evento personal y transparente”, aseguró Santiago Nieto en un tweet. Dándonos así la certeza, que sí estaba renunciando por la boda.
¿Qué es lo que tanto le molesta al Presidente? ¿La novia, Carla Humphrey, consejera electoral del INE, su archi-enemigo? ¿Los invitados a la boda que se les pidió ser discretos, como Josefina Vázquez Mota o Carolina Viggiano, o alguien más? ¿O simplemente a López Obrador ya no le gustó los talones que estaba pisando Santiago Nieto desde la Unidad de Inteligencia Financiera que está funcionando prácticamente como una Fiscalía?
Esta renuncia no es una más de las que ya hubo en el gabinete en esta primera mitad. Santiago Nieto era el fiel soldado de López Obrador, lo había “rescatado” al final del sexenio de Peña Nieto de la FEPADE en una renuncia envuelta también en escandalo por haber asegurado que Lozoya lo había presionado para que lo declarará inocente y se separo del cargo “por haber trasgredido el código de conducta de la PGR”, hoy la Fiscalía General de la República. Irónicamente hoy dejé también pendiente el caso de Lozoya que ha tenido muchos cambios desde su detención en España y la extradición a México. Lo más importante es que Santiago Nieto asegura que su lealtad sigue siendo hacia el presidente López Obrador. ¿Será que ahora ya le tenemos un poco más de respeto o miedo? Algo más está pasando en Palacio Nacional de lo que estamos acostumbrados. ¿Qué sabe Santiago Nieto que nosotros no? Probablemente los sucesos de las próximas semanas y meses de los casos de corrupción que “se encuentren” podrán ayudarnos a entender que pasa tras bambalinas.
Hoy, lo que sí debemos decir es que debería juzgarse y tratar igual a todas y todos los funcionarios públicos. En lo personal, no me parece que una boda pagada con dinero privado sea motivo para dejar un cargo. Me parece que las casas que hasta la fecha no puede explicar Barlett o los fajos de billetes de Pío López Obrador deberían investigarse y juzgarse, ojalá lo puedan ver mis ojos en el futuro próximo.
Nota. Si recuerdan en Octubre de 2019, la Cámara de Diputados aprobó la llamada “Ley de Austeridad Republicana” que bajaba los sueldos, cancelaba los seguros médicos privados y además prohibía trabajar en la iniciativa privada por 10 años a los funcionarios públicos que salieran. En este orden de ideas, ¿qué hará Santiago Nieto los próximos años? ¿De qué va a vivir? Sin contar la cantidad de enemigos que se ganó en los últimos 3 años por cumplir todos los caprichos de López Obrador y “perseguir” la corrupción con quien le convenía o no. Tenemos que re-pensar como país el servicio público. Los profesionales en gobierno deben estar sin importar el partido, el país tiene que seguir funcionando con, si o a pesar de quien esté en el gobierno.