Se colaron los gorrones
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En el World Trade Center escucharon el mensaje halagador de Donald Trump.
Muchos de ellos de color humilde. Seguidores de la religión e ideología mas enferma del mundo. La del supermacismo racial. Contradictorios hasta el mérito los seguidores han pasado de la clandestinidad al centro de la conversación.
En el World Trade Center escucharon el mensaje halagador de Donald Trump. Sus méritos de frenado de inmigración. De violencia domestica incluso dentro de sus fronteras legales. Aplausos de la concurrencia con el Big Shark del tank. Ese personaje en búsqueda del eterno retorno a la vida social, el aplauso y la benevolencia de sus seguidores.
Viva Cristo Rey. El yunke y todos aquellos seguidores del neofacismo mexicano. A uniformarse en las casas de vestuario de Tepito y la Lagunilla.
También en el infierno llueve al acercarse al altiplano. La banda de black metal Der Stürmer, apologistas cada capítulo infame, pasearon por la entraña mexicana. En el San Diablo, un antro de poca monta de la colonia Roma en la CDMX, después de venir de Ciudad Juárez, de la clandestinidad del toquín, se enfrentaron con sus detractores.
Viva México. Viva las instituciones. Viva el Instituto Nacional de Migración. Viva los bélicos promotores. Viva cada uno de los pagantes de 600 pesos. Viva nuestra ensañada patria de los desaparecidos.
Se nos colaron los gorrones al festival de la paz con las naciones. Se vinieron los loquitos de la idea lasciva de los güeros somos primeros. Los demás se friegan.
Viva nuestros mártires. Nuestra lucha. Nuestro reinado por venir.