Sembrar conocimiento en Coahuila, un libro sobre cómo dejar huella pese a la adversidad

+Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

No cabe duda de que hacer ciencia sigue siendo un reto en México y en Coahuila. Las mentes más brillantes suelen construir su camino a base de dificultades técnicas e institucionales, tal como lo muestra el libro

La palabra sembrar proviene del latín tardío seminare (de ahí surge también la raíz de seminario). El significado evoca la idea humana (por su combinación morfológica “mbr”: hombre) de arrojar semillas para cosechar. El nuevo libro “Sembrar Conocimiento en Tierra Árida: el desafío científico en Coahuila”, de Salvador Hernández Vélez, cumple con el primer acierto: nombrar con precisión y elegancia estilística el concepto y problemática de su contenido.

¿Por qué se siembra en tierra árida? Esa pregunta parece no tener lógica ni resulta comprensible desde el sentido común, pero en este valioso texto se responde desde la historia de los protagonistas. En este libro se narra la historia de las y los científicos en Coahuila. Inicia con la identificación de quiénes fueron los pioneros y cuáles fueron sus dificultades (migración, desarraigo, falta de recursos económicos e institucionales) hasta los que en la actualidad seguimos apostando por edificar saberes. Si bien Coahuila tiene tierras áridas, la metáfora nos habla sobre cómo la ciencia surgió en condiciones adversas –económicas, geográficas y políticas– y cómo, poco a poco, ha ido consolidándose gracias al esfuerzo de sus investigadores.

https://vanguardia.com.mx/opinion/criar-en-epocas-de-internet-y-redes-sociales-GG20515443

Su segundo acierto fue convocar para el prólogo a una de las investigadoras más reconocidas del estado de Coahuila, la Dra. Anna Iliná, quien inicia el escrito diciendo: “Hay caminos que se recorren con los pies y otros con la mente... El de la investigación científica pertenece a ambos: requiere el paso firme de quien trabaja cada día por avanzar y el pensamiento que busca trascender el tiempo para dejar huella”. La vocación es otro elemento que los investigadores poseen.

Su tercer acierto es ofrecer una memoria integral del desarrollo científico, educativo e intelectual de Coahuila, la cual, más que una cronología institucional, ordena el progreso de los esfuerzos formales por consolidar espacios y grupos humanos para dejar huella en el terreno tecnológico, científico e intelectual del estado y del país. Comparte, uno por uno, los datos actuales de centros de investigación en universidades, institutos, centros de investigación, escuelas y facultades, así como los nombres de quienes forman parte del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII).

Finalmente, el texto cierra con una reflexión y exhortación respaldada con datos que invitan a invertir en investigación para asegurar un futuro mejor para todxs, así como un panorama global sobre las innovaciones en el terreno de la ciencia. Tiene a bien añadir frases de científicos que promueven la pasión y el significado e impacto que tiene este quehacer en la sociedad. Salvador, como exrector de la Universidad Autónoma de Coahuila, sembró y cosechó generaciones de investigadores(as). Es una voz autorizada que cuenta además con el respaldo de su comunidad académica, que apoyó e impulsó. Por consiguiente, este libro ha sido escrito por quien conoce a profundidad lo que significa la universidad.

No cabe duda de que hacer ciencia sigue siendo un reto en México y en Coahuila. Las mentes más brillantes suelen construir su camino a base de dificultades técnicas e institucionales, tal como lo muestra el libro. No es un problema reciente, pues desde hace siglos la censura y persecución han sido un problema para todos y todas nosotras. La enorme diferencia en este siglo es que hay países donde parece ser una fortuna tener y apoyar a los y las científicas, pues estos líderes mundiales reconocen que el desarrollo científico y tecnológico es de provecho para su sociedad, su economía y sus políticas públicas.

Según la UNESCO y el Banco Mundial, los países que han consolidado liderazgo tecnológico destinan una alta proporción de su PIB a investigación y desarrollo: Israel invierte alrededor del 5.6 por ciento de su PIB; Corea del Sur, cerca del 4.9 por ciento; Estados Unidos, 3.5 por ciento; Japón, 3.3 por ciento; Alemania, 3.1 por ciento; Reino Unido, 2.9 por ciento; y Francia, 2.2 por ciento, mientras que México apenas destina entre 0.3 y 0.4 por ciento del PIB, una de las cifras más bajas entre economías de la OCDE.

https://vanguardia.com.mx/tech/descubren-cientificos-que-debido-al-cambio-climatico-esta-disminuyendo-el-oxigeno-en-los-rios-de-todo-el-mundo-BI20829833

Esta inversión tiene un impacto directo en la innovación y la capacidad científica. De acuerdo con la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), países como Corea del Sur, Japón, Alemania, Francia y Reino Unido concentran un alto número de patentes y una sólida base de investigadores (en promedio entre 4 mil 500 y 8 mil investigadores por millón de habitantes), mientras que México registra cerca de 16 mil solicitudes de patentes y apenas entre 350 y 400 investigadores por millón. Esta brecha demuestra que los países que financian sostenidamente la ciencia fortalecen su innovación, productividad industrial y soberanía tecnológica, mientras que aquellos con baja inversión enfrentan dependencia tecnológica, fuga de talento y menor competitividad global.

Este libro, sin duda, nos contagia del entusiasmo por continuar arando en estas tierras y aprendiendo a navegar los desafíos y dificultades de esta época y de las instituciones con las que contamos, además de reivindicar a quienes han edificado esto que nosotros conocemos como la ciencia en Coahuila.

Si desean acceder al texto, pueden escribirle al autor para obtener una copia digital: jshv0851@gmail.com.

Facebook, Instagram, TikTok, YouTube y X:

@Dialogosdigitales

@ROMCONEICC

nahayeli.gomez@gmail.com

Doctorante del programa de excelencia y competencia internacional en Ciencias Humanas de la Universidad Nacional del General San Martin (Argentina), maestría en marketing e innovación social de la UAdeC. Especialista en Procesos de Lectura y Escritura (cátedra UNESCO y la Maestría en Análisis del Discurso) de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Lic. en Ciencias de la Comunicación con acentuación en periodismo por la UAdeC.

Actualmente codirige una línea de investigación a nivel nacional sobre la interacción política en las redes sociodigitales. Dirige el Observatorio de Fenómenos en Internet “Diálogos digitales” que pertenece a la Red Nacional de Observatorio de Medios del CONEICC. Profesora investigadora de la Universidad Autónoma de Coahuila (unidad Laguna). Autora de libros y textos científicos.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM