México y Cuba, entre solidaridad y el derecho de piso
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La economía cubana es de las más subsidiadas del mundo, pese a que mantiene relaciones comerciales con un buen número de naciones
Según testimonios, el 21 de junio de 1956, el auto Packard, modelo 1950, color verde, con cinco hombres a bordo, fue detenido en la avenida Mariano Escobedo de la Ciudad de México. Pensando que se trataba de agentes del dictador Batista, uno de los ocupantes del vehículo, de nombre Fidel Castro, sacó su pistola, pero se congeló al sentir el frío metal de otra en su nuca.
Junto al líder de la Revolución cubana viajaban, entre otros, el Ché Guevara, quienes fueron detenidos por agentes de la temible Dirección Federal de Seguridad (DFS), de la que formaba parte el legendario Fernando Gutiérrez Barrios, quien los interrogó durante tres días, aunque ya tenía conocimiento de que el grupo —en total 20 personas— había llegado a México desde 1955, y que tenía su campo de entrenamiento en el rancho “Santa Rosa”, en Chalco, Estado de México. En lugar de notificar al gobierno isleño, Gutiérrez Barrios los dejó en libertad y, meses después, 81 revolucionarios se embarcaron en el “Granma” el 25 de noviembre de ese año. Desde entonces se forjó una buena relación entre Fidel y el jefe policíaco.
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Al triunfo de la Revolución, Castro se enfiló hacia el comunismo, fomentando los grupos guerrilleros en América Latina —México recibe un trato especial—. En 1962 tuvo lugar la reunión de la OEA en Punta del Este, Uruguay, en la que se decidió expulsar de su seno a Cuba, con la única excepción de nuestro país, bajo el liderazgo de Adolfo López Mateos, el carismático y popular presidente, que asistía a las peleas de box y se daba sus escapadas de Los Pinos para atender sus encuentros románticos. A los mexicanos les gustaba todo esto.
Pasa el tiempo, en plena bonanza petrolera, y con José López Portillo en el poder, comienzan los embarques de petróleo, que, con altibajos, se mantuvieron bajo presidentes de los tres partidos: PRI, PAN y MORENA, los que se interrumpieron hace unas semanas ante las presiones de Trump. Hay indicios en el sentido de que parte del petróleo que Cuba recibía era revendido en el mercado negro. Por cierto, tanto López Portillo como López Obrador recibieron la Orden de Martí, la máxima condecoración del Estado cubano. En 2013, Enrique Peña Nieto condonó el 70% de la deuda cubana por envíos de petróleo; sin embargo, quedaron en el tintero otros créditos, como los del Bancomext. Se estima en 27 mil millones de pesos el valor de los combustibles suministrados a la isla, tan solo en el periodo comprendido entre mayo y noviembre del año pasado; sin embargo, las cifras totales del adeudo se desconocen ante la opacidad del gobierno mexicano.
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La relación entre Cuba y México se ha caracterizado por nuestra solidaridad con un gobierno dictatorial, solidaridad que ahora se expresa en la donación de alimentos y otros productos, incluidas pastillas de Viagra; vaya ayuda humanitaria. Pero existe otra cara en esta relación, la que algunos analistas llaman el cobro de derecho de piso, que tuvimos que pagar para evitar la insurgencia de las guerrillas patrocinadas por Cuba en nuestro suelo.
La economía cubana es de las más subsidiadas del mundo, pese a que mantiene relaciones comerciales con un buen número de naciones, y que desde hace tiempo ha venido recibiendo alimentos, medicinas y dólares desde Estados Unidos. El billete verde está fuertemente controlado por el gobierno. Se sabe que el nieto de Raúl Castro, apodado el “Cangrejo”, ha venido realizando, en jets privados, numerosos viajes, principalmente a Panamá, para hacer compras e inversiones, y el sitio “Código Magenta” informó que el junior champañero tiene registros de llegada en el aeropuerto Mariano Escobedo de Monterrey; en un descuido hasta se dio su vueltecita por Saltillo para comprar pan de pulque. ¿Están preparando su salida de la isla?
REDONDEO
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