Torreón: ¡Alerta! Ahora van por la Sierra de las Noas
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La explotación de piedra caliza genera un impacto multidimensional que va mucho más allá de la simple alteración del paisaje
Se acabaron el río Nazas. Se han acabado el acuífero. Nos han contaminado con arsénico y con plomo, que respiramos todos los días, también con el metano que respiramos del estiércol de las más de 500 mil vacas que hay en la región. Y hasta nos talaron los árboles del bulevar Independencia. Ahora quieren continuar degradando la Sierra de las Noas.
Hace unos días, el Cabildo de Torreón aprobó la autorización de cambio de uso de suelo de Zona de Conservación a Industria Extractiva del terreno “La Merced”, en la Sierra de las Noas. El objetivo es explotar la piedra caliza y otros materiales.
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El cambio de uso de suelo autorizado ahora es de 244.6 hectáreas, equivalentes a unos 342 campos de futbol.
Como para intentar aligerar la destrucción que se viene, se dijo que la empresa que explotará la Sierra de las Noas, Ermitex S.A. de C.V., deberá contar con el Manifiesto de Impacto Ambiental y estudios técnicos que justifiquen el cambio de uso de suelo para los fines extractivos.
Y es aquí donde está lo interesante. Se tiene registro de que ya en 2019 la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) había negado la autorización en materia de impacto ambiental al proyecto “La Merced” (clave 05CO2018FD075) de la empresa Ermitex, S.A. de C.V., de acuerdo con el oficio de resolución S.G.P.A./450/COAH/2019.
En un considerando, la Semarnat emitió: “...esta Delegación Federal considera que la actividad pretendida no es concordante con uso de suelo previsto en el Plan Director de Desarrollo Urbano del Municipio de Torreón, Coahuila de Zaragoza, ya que la zonificación donde se inserta el proyecto se ubica dentro de una zona de Conservación, y no se representa ningún uso de suelo que acredite el emplazamiento del proyecto dentro de un uso de actividades extractivas o industriales, por tanto, el proyecto no resulta congruente con el instrumento de regulación de uso de suelo aludido, además de presentar algunas inconsistencias en la información presentada en algunos de los capítulos que conforman el contenido de la MIA-P”.
En 2022, la empresa nuevamente ingresó la Manifestación de Impacto Ambiental (clave 05CO2022MD035). En 2023, la Semarnat volvió a negar la autorización en materia de impacto ambiental, según el oficio S.G.P.A./857/COAH/2023. En un punto recalcó que el proyecto “La Merced” se ubicaría en la UGA (Unidades de Gestión Ambiental) 1, Zona Urbana Torreón, la cual no permite el aprovechamiento de material pétreo de acuerdo con el Programa de Ordenamiento Ecológico del municipio.
Es de llamar la atención que primero la Comisión de Patrimonio Inmobiliario, Tenencia de la Tierra, Planeación y Urbanismo del Ayuntamiento y después el Cabildo, en su mayoría, aprobaran este cambio de uso cuando existen dos antecedentes de negativa por parte de la Semarnat.
Es cierto que existe una parte de la Sierra que desde años ha sido explotada para materiales de construcción. De acuerdo con el Plan Director de Desarrollo Urbano, hay un registro de cinco sitios con actividad minera, una de las cuales está fuera de operación y todas se encuentran localizadas al sur de la zona urbana en la Sierra de las Noas.
Pocos ponen atención a la destrucción de la Sierra de las Noas, a pesar de que el mismo Plan Director establece que se requieren políticas prioritarias de conservación a la Sierra debido a sus características naturales y a que es un área que cumple con una función ecológica importante.
También el Plan Director establece que la Sierra de las Noas requiere de políticas de control encaminadas a asegurar la calidad del medio ambiente.
La explotación de piedra caliza genera un impacto multidimensional que va mucho más allá de la simple alteración del paisaje. Además de ruido, vibraciones o emisión de material particulado, que afecta sobre todo a los asentamientos urbanos cercanos, está la remoción de la capa vegetal. Asimismo, la piedra caliza funciona como una zona de recarga, es decir, que al removerla se impide que el agua de lluvia se filtre al subsuelo, lo que aumenta la posibilidad de inundaciones. De hecho, cuando llueve, la Sierra abandona el color gris rocoso para tornarse verde.
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Además, la mutilación del cerro genera una degradación del paisaje que es irreversible, lo que provoca la eliminación de servicios ecosistémicos, como la regulación de la temperatura.
Y además de toda la parte de afectaciones a los servicios ambientales, resulta en una afectación cultural y social. Reforzada por la presencia del Cristo de las Noas, la zona del cerro es un símbolo cultural, un punto de anclaje de la identidad de quienes habitamos esta tierra.
AL TIRO
La empresa a la que el Cabildo aprobó el cambio de uso de suelo y que al menos desde 2018 busca explotar la Sierra, es Ermitex, S.A. de C.V., creada en 2008 en Monterrey, Nuevo León, pero con conexiones belgas.
Detrás de esta empresa está el Grupo Lhoist, un gigante multinacional con más de un siglo de historia, y uno de los más grandes productores mundiales de cal, dolomía y minerales.
Es, pues, un llamado de alerta para detener cualquier intento por seguir degradando el medio ambiente lagunero.