Una paz desarmada y desarmante

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Opinión
/ 16 febrero 2026

La victoria interior más grande es la compasión por el daño que se está haciendo a sí mismo el atacante al ofender

Ir a odio, desprecio, insulto, agresión, ofensa y desear lo peor, lo pésimo para el ofensor: matar, extinguirlo, desaparecerlo, aniquilarlo, es la génesis del proceso de la enemistad llevada hasta una satanización hacia quien se ve como el enemigo mayor. Es beberse el veneno del rencor con la intención de que el otro muera.

Desaparece así, en el ofendido, la paz interior. Si el ofendido se convierte en ofensor, entonces se contagia de lo mismo que condenaba. Se autodestruye para destruir, decidido a morir matando. Es la deshumanización del ojo por ojo para quedar ambos tuertos. Es cegar quedando ciego al hacerlo. Es la derrota que se daña al dañar para causar también derrota al adversario.

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REARME MORAL PARA DESARME BÉLICO

Por eso la única verdadera paz es la que se desarma para desarmar. La que da una prueba de respeto a la vida para evitar revanchas asesinas. Viene siempre de una victoria interior que cura y suprime el propio odio al perdonar, que busca reconciliación desde un corazón sin odio.

La victoria interior más grande es la compasión por el daño que se está haciendo a sí mismo el atacante al ofender. Es la ofensa como el que usa una espada sin empuñadura y se hiere al herir. Comprender es el principio de eso que se llama perdón y que llega a vencer el mal recibido con el bien otorgado. “Si el que te hirió quedó herido y tiene sed, dale de beber”.

DESDE LO FAMILIAR HASTA LO INTERNACIONAL

A cualquier ego entronizado, el perdón, la reconciliación, la amnistía parecen locura, debilidad, servilismo. Pero sólo es recorrer el único camino hacia una paz desarmada y desarmante. Todo empieza en la familia, en el ambiente de trabajo, en los ambientes políticos, hasta llegar a los países que tienen ahora la gran oportunidad de caminar hacia esa paz: Ucrania, Rusia, Israel, Palestina, Venezuela, México, Canadá; estados ahora desunidos: Irán, Rusia, China, Cuba y cuántos más...

SARAMPIONES VACUNABLES

Cuando éramos chiquillos a casi todos nos daba tosferina, sarampión, anginas, acné o espinillas. A algunos varicela y a otros viruela, hasta quedar “cacarizos”.

Eran males infantiles que no parecían graves y sólo pedían algunos necesarios cuidados.

Ahora ya hay vacunas para evitar el sarampión y hasta se cuelga el cubrebocas. Y ocurren contagios a gente mayor de edad. Se presenta como una creciente epidemia. Esperemos que no haya complicaciones...

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TÉ CON FE

- ¿Los ambientes de iglesia son como hoteles para gente decente?

- No. Más bien podría decirse que son hospitales de campaña para gente imperfecta que peca y se equivoca y quiere sanar y acertar.

Cristo Jesús no vino a juntar a quienes se creyeran perfectos, sino a quienes fueran interiormente rectos y sinceros. Siempre deseosos de mejorar. Siempre sinceros para reconocer, aprender de sus fallas y empezar de nuevo a buscar aciertos, con ayuda divina.

El autor de Claraboya, quien ha escrito para Vanguardia desde hace más de 25 años, intenta apegarse a la definición de esa palabra para tratar de ser una luz que se filtra en los asuntos diarios de la comunidad local, nacional y del mundo. Escrita por Luferni, que no es un seudónimo sino un acróstico, esta colaboración forma ya parte del sello y estilo de este medio de comunicación.

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