Urge democratizar la economía en Coahuila

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Opinión
/ 20 enero 2026

Es indispensable mejorar la infraestructura carretera, en particular conectar a La Laguna con la frontera norte, con eso seríamos los reyes del comercio que viene del Pacífico

En octubre pasado hablábamos de 65 mil personas desempleadas en Coahuila, con una tasa de desempleo de 4.64 por ciento de la población económicamente activa. Al cierre de la semana pasada se sumaron mil 900 personas despedidas de General Motors, y que, al añadir a los empleos indirectos en riesgo (5 mil 700), eleva la cifra a 7 mil 600 nuevos desempleados. Si a esto sumamos los 65 mil de octubre, llegamos a 72 mil 600 en total. Tres empleos indirectos por cada empleo directo: no lo digo yo, lo dice la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Coahuila. A esto hay que añadir el golpe frontal a la cadena de proveedores.

En Coahuila, durante décadas, nos han arrullado con el discurso de las inversiones y los empleos en el sector automotriz, una narrativa que, si bien trajo bonanza y transformó la fisonomía de la Región Sureste, hoy muestra su enorme debilidad. Lo que parecía un desempleo por goteo se está convirtiendo en una hemorragia. Una realidad que cualquier planeación económica democrática, a mediano y largo plazo, pudo haber previsto. Pero, en su lugar, privaron la ceguera, la comodidad, la parálisis gubernamental, la negligencia del no hacer porque el gobierno y sus cuates, los de Coahuila S.A., “están bien”; no había por qué preocuparse por los demás.

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La responsabilidad por negligencia empeora por el simple hecho de que el presidente de Estados Unidos anunció su ofensiva muchos meses antes de que tomara posesión del gobierno, hace más de un año. Tiempo suficiente para que el estado de Coahuila pusiera manos a la obra, discutiera escenarios y se preparara para la ola adversa.

Durante décadas, la economía Saltillo-céntrica, impulsada por los gobiernos del estado, debió tener una alternativa, un plan B, en caso de una contingencia. Hoy los desempleos se multiplican y el Gobierno estatal parece no tener rumbo ni ruta para enfrentar el problema. ¿Qué hacer con los desempleados? ¿Qué han hecho con los que se vienen arrastrando desde octubre? ¿Cuál es el plan o el rumbo? Si es que lo hay.

La falta de diversificación económica no es un concepto abstracto de libros de texto; es el drama del obrero que, tras años en una línea de producción, hoy recibe una liquidación y se encuentra con que sus habilidades no sirven en ningún otro sector de la ciudad, porque simplemente no hay otro sector. No fomentamos la tecnología de la información y no apostamos por otros sectores o mercados.

Pareciera que no hay dinero para que el secretario de Economía haga su chamba, pero sí lo hay, y de sobra, para mantener aceitada la maquinaria electoral del régimen político en el estado. La falta de promoción y desarrollo económico estratégico es evidente. Se promociona la imagen del gobernante en turno, pero no se promueve una visión integral de estado, fuera del estado y del país. Llevan décadas promoviendo a Saltillo en el unitema del sector automotriz e ignorando al resto. Ante el desempleo creciente, pareciera que no saben hacia dónde ir ni qué hacer; peor aún, creo que no les importa mucho. Lo irónico es que las exportaciones de México a Estados Unidos han subido, incluso después de los aranceles.

En Tamaulipas, Chihuahua y Baja California lo entienden, incluso en Sonora. La fuerza está en las fronteras y la infraestructura, que nos lleva y nos trae, de éstas. Coahuila, en vez de apostar por sus fronteras, pareciera ser la principal porrista de Nuevo Laredo, que ya de por sí está saturado. Piedras Negras y hasta Ciudad Acuña son el secreto mejor guardado de Coahuila. El menos explorado y atendido.

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El comercio entre Asia y América del Norte no se va a detener. La industria de la manufactura en Estados Unidos no tiene la fuerza laboral para atender su demanda. México seguirá siendo México. Al decir Asia hablamos del océano Pacífico. El Puerto de Long Beach, en California, está saturado y esto habilita a los puertos mexicanos y, en automático, a Texas, como la puerta más rápida hacia Estados Unidos y su costa este.

Somos de las entidades federativas que menos crecen, estamos frente al menor crecimiento económico en una década. Pero tenemos todo para crecer. Además de la seguridad, está nuestra gente, que es nuestro principal activo. Pero nos falta democratizar la economía y su planeación, obligar a Coahuila S.A., al gobierno y a sus cuates, a compartir el pastel o, de plano, arrebatárselo con iniciativa e innovación.

Es indispensable mejorar la infraestructura carretera, en particular conectar a La Laguna con la frontera norte, con eso seríamos los reyes del comercio que viene del Pacífico. En esa ruta, en tiempos, nadie nos ganaría. La falta de energía es un tema, pero ya se ve a un Gobierno Federal que empieza a distanciarse de su antecesor en este tema. El asunto está en la planeación económica, que sea democrática, integral e incluyente. Mientras la economía se haga en oficinas de gobierno, para beneficio de unos cuantos, será todo, menos democrática, libre o de mercado.

Facebook: Chuy Ramírez

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