Violencia de pareja, ¿cómo está atendiéndose?

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Opinión
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El combate de los fenómenos sociales indeseables resulta poco eficaz en nuestro país porque las autoridades rara vez usan la estadística como herramienta para dicho objetivo

Lo señalamos apenas ayer en este mismo espacio: la estadística tiene que convertirse en una herramienta que sirva para diseñar y ajustar las políticas públicas. Porque solamente mediante su uso intensivo será posible saber si estamos avanzando –o no– en la dirección correcta.

De hecho, el uso intensivo de la estadística tendría que ayudarnos sobre todo en lo segundo, es decir, en advertirnos con rapidez cuándo la aplicación de una estrategia no está produciendo los resultados esperados.

https://vanguardia.com.mx/opinion/sustraccion-de-menores-un-delito-fuera-de-control-ND22749730

Pero que podamos lograr eso depende, al menos, de la existencia simultánea de dos condiciones:

La primera es que tengamos una estrategia. En otras palabras, monitorear la realidad solamente sirve si estamos persiguiendo un objetivo, es decir, si le hemos puesto una cifra concreta a la meta que esperamos ver materializarse en el horizonte durante un plazo determinado. La segunda es que tengamos la humildad de reconocer y asumir que el monitoreo sirve para rectificar, es decir, para asumir, eventualmente, que nos equivocamos en el diseño y/o la implementación de una determinada política pública y que lo importante no es empecinarnos en tener razón, sino entender –y cuanto más rápido, mejor– que lo importante es conseguir el propósito establecido.

Con insana frecuencia, la realidad nos muestra que nuestras autoridades son incapaces tanto de lo uno como de lo otro.

En otras palabras, despreciamos la estadística porque consideramos más valiosa la intuición y, sobre todo, si se trata de la intuición de quien se ubica en la parte más alta de la pirámide del poder. Así, ni definimos estrategias concretas para enfrentar los fenómenos sociales, ni les damos seguimiento adecuado.

El comentario viene al caso a propósito del reporte que publicamos en esta edición, relativo al volumen de llamadas que denuncian violencia de pareja y que se reciben diariamente en Coahuila a la línea de emergencias 911. De acuerdo con la estadística del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), se recibe un reporte de este tipo cada 80 minutos.

https://vanguardia.com.mx/coahuila/cada-dia-18-llamadas-alertan-por-violencia-de-pareja-en-coahuila-DB22769758

El volumen de casos reportados retrata claramente una realidad: las relaciones de pareja en Coahuila –como en el resto del país– se encuentran afectadas por conductas violentas que las desnaturalizan. Y tal realidad tendría que generar una reacción clara de parte de la sociedad.

Y cuando decimos que debería generar una reacción clara, lo que decimos es que un fenómeno como el retratado debería contar con mecanismos de respuesta de carácter integral que atiendan el problema desde la raíz.

Para ello haría falta que la estadística se convirtiera en una herramienta central de toda la política pública sobre el tema, pues sólo así es posible enfocarse en lo importante e iniciar un combate eficaz de las conductas indeseables.

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