Ang Lee, una fusión de culturas
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El cineasta taiwanés disfruta llevar elementos del mundo oriental a Hollywood, con el tigre como uno de los más recurrentes de su filmografía
México, DF. Nació en Oriente y se mudó a Occidente en su juventud; Ang Lee sabe muy bien convivir con ambos mundos, y es parte de lo que el realizador suele mostrar en su cinematografía.
"Mi occidentalización fue tardía porque yo viví en Taiwán hasta que cumplí 23 años de edad, así que mi carácter y mi punto de vista del mundo estaba ya bastante establecido, la gente no cambia tan fácilmente cuando está ya crecida", comentó en entrevista el director de 58 años, quien visitó México ayer para promover su película Life of Pi.
"Creo que lo que hago mejor en estos dramas es conseguir una extraña mezcla de lo que aprendí en la cinematografía americana con esa parte de mi educación", comenta.
Lee reconoce que a partir de su debut en Hollywood -con Sensatez y Sentimiento-, exploró otras forma de hacer cine en Estados Unidos.
"Empecé haciendo películas para Asia y, tras haber ganado el premio Oscar, Norteamérica se convirtió en mi hogar y gradualmente desarrollé cierta sensibilidad en contar las historias, así que me convertí en una extraña mezcla".
México es un país que no ha explorado del todo, reconoce Lee, pero no está cerrado a descubrirlo.
"Me gustaría hacer una película en México, he trabajado en un par de proyectos con cineastas mexicanos, Alejandro (González Iñárritu), me gustan sus películas, pero tendría que ser una gran historia la que me trajera a filmar aquí. Me gusta el realismo mágico de México".
De hecho, parte de su reciente filme, Life of pi, basado en la novela de Yann Martel, toca costas mexicanas, pero por esta ocasión, por cuestiones técnicas, dice que realizó dichas escenas en Taiwán.
Sobre el uso del tigre como parte fundamental de su historia (lo hizo en El Tigre y el Dragón), comenta que es un animal que en el oriente representa poderío y magia, por eso le atrajo esta novela.
Es la primera vez que Ang Lee utiliza la tecnología 3D, lo que resulta muy costoso, por eso sólo pudo previsualizar una octava parte de lo que él requería en la historia.
"Yo pienso que con esta nueva tecnología en 3D hay un nuevo lenguaje cinematográfico que requerirá menos tomas, menos coberturas, confiar más en las tomas maestras; como es tan difícil en una película normal, necesitaba apoyarme más en esas tomas maestras. La película es prácticamente un ensamble", explica el cineasta.
"Tuve que hacer uso de mi imaginación para pensar cómo podrían verse las tomas en esta nueva tecnología de 3D porque otorga volumen".
Otra característica de su cine es la ausencia de storyboards, a menos de que sea estrictamente necesario.
"Quizá tengo una tendencia más a dramatizar visualmente que pictográficamente. Para mí no tenía tanto sentido hacer que la imagen en movimiento encajara con fotografías, así que no me gustaba realmente hacerlos".
"Cuando tenía que hacerlos, los dibujaba no como un instructivo, sino como una herramienta visual, esto porque yo me fuerzo a hacer una previsualización. Las tomas son muy caras, pero sin eso no podría encargarme del asunto de estudiar cómo hacer las tomas", revela Lee.