La "reina" Blanchett cumple 40 años
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"Me gusta hacer cosas que nunca antes hubiera imaginado", ha asegurado Blanchett.
Madrid, España.- Ha sido la reina Isabel I de Inglaterra, Bob Dylan, la princesa Galadriel o Katherine Hepburn. Una larga lista de complejos personajes que han permitido a Cate Blanchett demostrar que es sin duda la mejor actriz de su generación y que a sus inminentes 40 años le espera un futuro impresionante.
Nacida el 14 de mayo de 1969 en Melbourne (Australia), Catherine Elise Blanchett pertenece a una generación que parece haber roto la maldición de que los buenos papeles para mujeres se interrumpen al llegar a los 40 para reaparecer en forma de abuelitas venerables pasados los 60.
Al igual que sus compatriotas Nicole Kidman (41) y Naomi Watts (40), Blanchett tiene la cartera llena de proyectos tan variados como suele.
Tras ser el amor eterno de Brad Pitt en "The Curious Case of Benjamin Button" (2008), será la próxima Lady Marian en el "Robin Hood" de Ridley Scott, junto a Russel Crowe, para saltar después a un western ("North of Cheyenne") y a una comedia ("The dangerous husband").
Papeles que volverán a sacar todos los registros de esta dúctil actriz que es capaz de transformarse en una etérea princesa élfica para "El señor de los anillos" (2001 y 2003), en una profesora enamorada de un adolescente en la impresionante "Notes on a scandal" (2006) o en una divertida ladrona para "Bandits" (2001).
"Me gusta hacer cosas que nunca antes hubiera imaginado", ha asegurado Blanchett.
Y eso es lo que ha hecho desde que se diera a conocer con "Elizabeth" (1998), la primera vez que interpretó a la reina inglesa y su primera candidatura al Oscar -la última sería el pasado año, de nuevo por el mismo personaje, en su edad madura, en "Elizabeth: The Golden Age".
Aunque no ganó el Oscar en ese primer intento, Blanchett consiguió un enorme prestigio internacional que no ha ido sino en aumento con su ecléctica y variadísima elección de personajes tan diferentes entre sí como igual de brillantes sus interpretaciones.
Lejos de acomodarse con esa primera candidatura o de instalarse en el estatus de estrella, Blanchett no dudó en meterse en proyectos más pequeños o en los que su papel no era protagonista, como fue el caso de "Pushing Tin" (1999), "The talented Mr. Ripley" (1999), "The man who cried" (2000) o la Galadriel del universo de Tolkien.
En biopics como los de "Charlotte Grey" (2001) y "Veronica Guerin" (2003) consiguió el perfecto equilibrio entre interpretación y mimetización de un personaje real, lo que le permitió realizar una soberbia Katherine Hepburn en "The Aviator", por la que consiguió su primer y único Oscar hasta el momento, como mejor actriz secundaria.
Un premio que hubiera sido igual de justo si lo hubiera conseguido en sus dos siguientes candidaturas, ambas en 2007: como mejor actriz principal por "Notes on a scandal" y como secundaria por "I'm not there".
En los dos casos, Blanchett realizó unas interpretaciones al alcance de muy pocas actrices y demostró de nuevo su capacidad de meterse en la piel de complejos personajes que se enfrentan a situaciones límite.
Con "Notes on a scandal", Blanchett y la británica Judi Dench dieron un soberbio recital de compenetración y de profunda comprensión de unos personajes que viven entre el amor y el odio, entre la necesidad mutua y la repulsión más absoluta.
Todo ello en un año en el que también deslumbró en "Babel", del mexicano Alejandro González Iñárritu, donde demostró una fuerza frágil en su papel de una mujer estadounidense en medio de una crisis matrimonial y que es herida en un viaje por el Marruecos rural.
Y tras proyectos tan complejos y agotadores mentalmente, dio un nuevo giro en su carrera para participar en una megaproducción estadounidense, nada más y nada menos que en Indiana Jones.
Hacer de la mala de "Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull" (2008), la cuarta entrega de la saga del famoso arqueólogo, fue para la actriz "el sueño de un niño hecho realidad".
Con sus elecciones -ha alternado teatro con cine o doblaje de películas de dibujos animados-, Blanchett ha demostrado que lo que le importa por encima de todas las cosas es crecer como actriz, algo que también queda demostrado por su poco interés por la vida mundana de Hollywood.
Y que le ha llevado a vivir alejada de Los Angeles, en Europa y ahora en Australia, donde dirige el Sydney Theatre Company junto a su marido, el guionista y dramaturgo australiano Andrew Upton, con el que tiene tres hijos.