‘Carmen’: La ópera llega a Saltillo con la mirada contemporánea y denuncia social de Rennier Piñero
Lejos de la clásica postal del amor pasional, la propuesta del director de escena para el FINA 449 aborda la obra como un espejo de los flagelos sociales y las obsesiones de nuestro tiempo, presentando a una protagonista libre de estereotipos
El maestro Rennier Piñero, con su vasta experiencia a nivel internacional, pisa Saltillo para el montaje de la ópera ‘Carmen’, del francés Georges Bizet, para el Festival Internacional de las Artes (FINA) 449, en coordinación con la Compañía Ópera de Saltillo (COSA), dirigida por Alejandro Reyes-Valdés, y la Orquesta Filarmónica del Desierto.
Acompañado de talento y grandes voces, el director de escena planea mostrar al público local los referentes simbólicos del contexto y la cultura gitana en la que se desenvuelve la trama. Sin embargo, los saltillenses encontrarán estos elementos aterrizados en un contexto más actual. “Estaremos en el siglo XXI, donde esta tragedia imperecedera todavía tiene ecos que resuenan en nuestra sociedad. La diferenciación de las tribus urbanas que pueden ser vividas en un entorno social, pueden tener ecos directamente en lo que nosotros estamos planteando desde el escenario”, comenta el experto en exclusiva para VANGUARDIA.
El reto es grande. Dentro de sus comentarios Piñero reiteró que la puesta en escena mantiene un respeto íntegro a la partitura, pero incluye un mayor dinamismo, más fuerza y efectividad a la historia que se contará. Otros de los desafíos que encontró el maestro es el “poder dejar abierta la puerta al diálogo para la adaptabilidad y la funcionalidad de las ideas con el colectivo que estamos trabajando”; y finalmente, “el trabajo con los actores, cantantes, para generar un montaje vivo, vistoso, que nos permita disfrutar de una de las obras fundamentales de la literatura operística universal, pero que pueda sembrar realmente en la percepción”, menciona.
EXPLORACIÓN Y ENTENDIMIENTO EN COLECTIVO: EL DETRÁS DE ‘CARMEN’
El proceso que ha seguido la planificación del montaje ha sido cauteloso. En palabras del director Rennier, ha habido suficiente tiempo de explorar, conocer y entender a cada uno de los miembros que participan en la escena y ver cómo el montaje “lo pasan por el cuerpo, por su instrumento”, y de ahí comprender cuáles son las habilidades físico corporales con las que se cuenta.
“También (observar) cómo resuena eso de alguna manera en su código, en su propia historia, y a partir de ahí cómo se apropian de ella para hacerla suya y poder defenderla en el escenario no solamente como un proceso que dirige alguien, sino como algo que construimos entre todos”, agrega.
LIBERTAD Y OBSESIÓN EN EL ESCENARIO
‘Carmen’ cuenta la historia de una mujer que tiene el sentido de libertad absoluta y un hombre que llega a un punto de obsesión posesiva. La traducción de estos extremos en el escenario no resulta en una “fotografía bonita de un amor pasional” para Piñero, sino todo lo contrario.
“A la hora de contar ‘Carmen’ en pleno siglo XXI para nuestro público actual, afortunadamente mucho más consciente de la desproporción de la historia, lo que estamos buscando más bien es generar una experiencia significativa en el espectador, en la que podamos identificar los motores de las obsesiones, pasiones y deseos humanos, y generar un espacio de diálogo sobre la exageración de las pasiones más allá de la razón”, comenta.
Desde su papel como director de escena, el maestro procura crear ambientes vivos en los que la modificación de la percepción del tiempo es una de las llaves para contarlo, a través de elementos o herramientas. De ahí que se requiera una capacidad de observar los detalles físicos o visuales que permiten entender desde el metalenguaje la complejidad de las acciones que enfrentan los personajes.
MÁS ALLÁ DE LA TRAMA... LA SOCIEDAD
La propuesta de Rennier Piñero es reflejar la tragedia de ‘Carmen’, no desde la relación de pareja, sino de un matiz social, tratando de contar que el feminicidio de la protagonista no es un caso para resolver. Por el contrario, es un flagelo social que demanda la atención de todos.
Derivada de esta premisa, Saltillo verá a una Carmen cien por ciento mujer, sin catalogarla en etiquetas o arquetipos. El maestro mostrará la fragilidad de la protagonista, pero también su fuerza, su temor, su capacidad de amar y de resiliencia.
“Lo más valioso es que en el escenario aparezca una mujer viva y robusta con todas sus aristas, para que justo eso nos permita uno de los fines más nobles del arte, que es su capacidad de denunciar. Que podamos ver a una mujer contemporánea y compleja como para que resuene en las naturalezas de las personas que asistan al teatro”, dijo Piñero.
Los saltillenses podrán atestiguar una ‘Carmen’ viva los días 20 y 21 de julio a las 18:00 horas, en el Teatro de la Ciudad Fernando Soler. Las cortesías para entrar a la función se entregarán el 17 de julio en un horario de 9:00 a 14:00 horas, en el Centro Cultural Casa Purcell.