Entre mujeres flotantes y guerreras Monica Dower presenta su arte en la FINA 449
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La artista inauguró este martes en el Centro Cultural Teatro Garcia Carrillo una exposición donde se celebra la fuerza revolucionaria de algunas mujeres en la historia, así como la libertad de flotar sin el peso del patriarcado ancestral
En la mayoría de las técnicas de pintura el medio se aplica sobre el lienzo en estado líquido. La fluidez y la transparencia suelen ser cualidades que acompañan a las obras que así se producen, algo que podría ser un mero detalle en el arte de otros, dentro de la obra de Monica Dower se convierte en la vaporosa estructura de su creación.
En la exposición “De esos seres flotantes”, la artista de origen británico naturalizada mexicana extrae el potencial acuoso del acrílico y la acuarela para darle a las mujeres que protagonizan sus piezas la habilidad de flotar, de levitar, de convertirse en parte del firmamento junto a las nube, la lluvia y las estrellas.
Inaugurada este martes 23 de junio en el Centro Cultural Teatro Garcia Carrillo, en el marco del Festival Internacional de las Artes FINA 449, cuenta con la curaduría de Pancho López y está integrada por dos grandes series, la primera es la titular y es la que recibe al público.
“La idea es empezar a soltar todo el peso ancestral y empezar a flotar”, compartió la artista para VANGUARDIA, “las mujeres se transforman en nubes y empiezan a hacer el ciclo, a cargarse de agua y llover”.
“Así tenemos por ejemplo a esta mujer que está lloviendo, y es casi como una lluvia de sangre, porque tiene toda una historia. Tenemos también a esta mujer que está cayendo y tiene que ver con el texto ‘Calibán y la bruja’ de Silvia Federici, donde habla cómo desde el siglo 17 nuestros cuerpos han sido instrumentalizados para producir capital y al final olvidamos todos los poderes que conforman nuestro espíritu y en esa caída lo está recordando”, agregó.
La también artista del videoperformance recalcó que su obra la crea con todo el cuerpo, aunque el resultado sea un objeto. Por ejemplo, algunas de las acuarelas de pequeño formato, sus “mujeres nube”, son producto de un ejercicio espontáneo.
“Tuve un maestro sufi que me enseñó a respirar, se asemeja a las prácticas zen de meditación y la idea es estar atento a la respiracion, a la entrada y salida de aire, y no permitir que nadie te robe tu atención, que haya una concentración, estar presente, porque no es lo mismo estar pintando de forma mecánica”, compartió.
La otra serie es “Guerreras en el tiempo”, donde Dower pinta a mujeres soldaderas, revolucionarias e históricas, inspirada en documentos de los años 20 y 30, “cobijadas” por textiles mexicanos, sobre todo de Oaxaca.
“Es un homenaje a Oaxaca porque mi abuelo nació en Ucrania. Ahí a los 11 años tuvo un maestro de primaria que le habló del árbol del tule, de México, y se lo presentó como una de las maravillas del mundo. Cuando lo quería enlistar el ejército ruso, a los 17 años, huyó hacia Berlín y el único país que le dio una visa fue México. Así que llegando a Veracruz, lo primero que hizo fue viajar a Oaxaca a conocer este árbol, y ahí empieza la historia de mi familia”, explicó.
“También viene mucho de mi abuela materna. Ella fue parte de la resistencia francesa en la Segunda Guerra Mundial y llevaba información de un pueblo a otro en bicicleta. Luego conoció a mi abuelo, lo escondió durante un año en el bosque; tuvo a mi mamá, a mi tía y cuando dio a luz a los gemelos, mis tíos, murió”, contó.
Entre las pinturas destaca una dedicada a la revolucionaria comunista de la Guerra Civil Española María Ginestá, quien fue arropada por un Sarape de Saltillo. El gesto de que ahora se exhiba en la capital coahuilense no pasa desapercibido para Dower.
Las “Guerreras” han tenido ya una larga vida, con exhibiciones en varias partes de España y la Ciudad de México, mientras que los “seres flotantes” debutan en Saltillo, aunque pronto viajarán al Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro y el Museo de Arte Carrillo Gil.