Feria del Libro Coahuila: Cientos de miles de visitantes, una vara cada vez más alta
La edición 28 de la FILC concluyó con un reporte de asistencia sorprendente, que compromete a sus organizadores para entregar en el futuro una fiesta literaria más sólida, mejor difundida y más accesible
Casi tres décadas de presencia y trabajo constante han consolidado a la Feria Internacional del Libro Coahuila (FILC) como uno de los eventos más destacados en su tipo en el norte de México. La presencia de grandes autores, editoriales y un programa de actividades que invita a la reflexión, el encuentro y el esparcimiento la han convertido en un esperado evento por las familias coahuilense año con año.
Este 2026, en su edición número 28, el gusto del público de la región por la FILC se vio reflejado en los más de 150 mil visitantes que acudieron a este encuentro con la literatura, el arte y, gracias a su eje temático, el deporte. Más de 300 actividades y 130 stands editoriales generaron una derrama económica que superó los 30 millones de pesos, de acuerdo con lo reportado por la propia Secretaría de Cultura de Coahuila (SC, que organiza el evento en coordinación con otras instituciones.
Esta cifra de asistentes supera la de años previos, un logro que pone la vara más alta para la siguiente edición —rumbo a sus primeros 30 años de existencia— momento preciso para que se atiendan áreas clave que eleven aún más a esta fiesta.
Más visitantes en más eventos
A pesar de lo sorprendente de estos números, algunos de los eventos insignia de esta FILC dedicada al futbol, como la charla con el periodista deportivo Miguel Ángel Díaz, cronista del Real Madrid y de la Selección de España, no lograron la convocatoria esperada, con menos del total del aforo aprovechada en el Aula Magna del Centro Cultural Universitario de la Universidad Autónoma de Coahuila.
Y esto no por una cuestión de desinterés o mala curaduría. Para quienes asistieron —incluidos los adolescentes prestadores de servicio social de preparatorias de Arteaga, que llenan las salas sin mucha idea de lo que presenciarán— disfrutaron de la conversación entre el español y su colega mexicano, Jesús Barrón, así como una breve intervención del futbolista ex-Real Madrid Julio César Corréia. A pesar de un inicio un tanto apático la charla atrapó a los presentes, les incentivó a participar, tomar fotos, subir historias y, al finalizar, llenar el stand de España, país invitado, para una firma de autógrafos y fotos con los periodistas.
150 mil visitantes que, probablemente, solo están interactuando con la oferta editorial y alguna que otra actividad en los pasillos, los foros al aire libre o el pabellón artesanal y se están perdiendo de joyas como esta y otras que también tuvieron una afluencia menor de la esperada, a pesar de la calidad de la actividad, como el concierto de Karmento, la charla de Arturo Brizio o la presentación de Morras Malditas.
En 2025, en contraste, la presentación de Laura Esquivel, autora de “Como agua para chocolate” llenó a rebosar el Aula Magna, pero no todos los años un nombre por sí solo puede atraer masas y desde hace unas ediciones el anuncio de los eventos se realiza cada vez con menos tiempo de difusión.
Este año la cartelera completa se dio a conocer cuatro días antes de la inauguración. En 2025 fue siete días antes del inicio de la feria, con todo y que la SC organizó por primera vez dos carteleras completas, una para su sede en Torreón, y que se realizó con menos de 8 meses de distancia de la última edición, al adelantarse del otoño a la primavera.
Si bien se anunciaron los nombres de los principales invitados un mes antes, no hubo una estrategia de difusión específica, que recordara a los lectores coahuilenses quiénes estarían e la FILC o les presentara la posibilidad de conocer nuevos autores o artistas. En redes sociales la SC concentró sus esfuerzos en generar anticipación solo para la oferta editorial.
Accesibilidad y consolidación
La continuación y maduración del Salón de la Poesía para la Niñez y la Adolescencia fue un acierto que resonó entre el público, con eventos, sobre todo el primer fin de semana, dedicados incluso a la primera infancia. El eje temático, por su parte, continúa una línea de diálogo, enriquecedora y necesaria, entre la cultura y el deporte que inició hace dos años de la mano del Instituto Estatal del Deporte, y un nuevo sub-eje, Leer la Tierra, abrió un espacio al conocimiento no científico.
Estos últimos dos rubros, no obstante, fueron de los últimos que recibieron un anuncio público y en la cartelera su presencia fue apenas marcada por una pequeña leyenda, pudiendo plantear un rediseño que destacara tales apuestas.
Si comparamos a la FILC con la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que desde tierras tapatías destaca a nivel mundial, esta última anunció en 2025 invitados, ejes, líneas de diálogo y un programa ya consolidado dos meses antes de su inicio. Y si se ve en términos turísticos, este tiempo de antelación permite al público programar un viaje para acudir al evento.
Y a todo esto se suma la mínima oferta de transporte público, con una ruta poco práctica que mueve a las personas muy temprano por la mañana y las regresa a Saltillo por la noche. Se trata de una problemática que se suma a una crisis mayor del área metropolitana del sureste coahuilense, que si no ha generado mayor discusión es porque a falta de una respuesta real, los usuarios han tenido que adaptarse, como lo reportamos el pasado 29 de abril en un artículo donde se menciona que ya hay más de 300 mil usuarios de transporte por aplicación, una alternativa que de por sí no es barata, y menos cuando se trata de viajes intermunicipales.
Cada nueva edición de la Feria del Libro es un nuevo reto, al tener que estar a la vanguardia de las publicaciones más recientes y las conversaciones de actualidad, pero con un suelo prácticamente fijo de cientos de miles de visitantes, ya familiarizados con su propuesta, la mejora en la calidad de este evento no puede defraudar a su público.