Preocupa la tendencia del uso de la IA por instituciones de cultura en Coahuila
Desde carteleras hasta convocatorias enteras han comenzado a ser ilustradas por imágenes hechas con inteligencia artificial, lo que además de generar resultados cuestionables presenta ciertas consideraciones éticas
Desde que los modelos de inteligencia artificial para generar imágenes comenzaron a pulir sus resultados —sobre todo a partir del 2024—, la cantidad de empresas, instituciones y emprendimientos que los aprovechan para generar su publicidad ha ido en aumento. Son innegables las ventajas que ofrece esta realidad, al tener acceso a una imagen decente dando solo un par de instrucciones, en vez de la alternativa previa de buscar entre un mar de opciones en internet o contratar a alguien para que lo haga.
Su uso, sin embargo, ha sido duramente criticado en todos los ámbitos pero cuando son las instituciones de cultura y a veces hasta los artistas mismos quienes las utilizan es que los argumentos en contra se potencian.
Desde hace unos meses tanto la Secretaría de Cultura de Coahuila como el Instituto Municipal de Cultura de Saltillo han comenzado a depender más y más de este tipo de productos, con resultados que logran su objetivo de ilustrar carteleras, volantes publicitarios para eventos o convocatorias, pero ignorando el contexto de la IA generativa y sus consecuencias a corto, mediano y largo plazo.
En primer lugar se ha cuestionado ampliamente el uso energético de los centros de cómputo que estos modelos requieren para ofrecer sus servicios, con un gasto de energía eléctrica que afecta a comunidades enteras y un consumo de agua que afecta aún más el estrés hídrico de ciertas regiones. De acuerdo con un estudio de 2025 por la Universidad Complutense de Madrid, cada veinte respuestas en ChatGPT equivalen a un litro de agua, esto sin contar los millones de litros utilizados en refrigeración durante el proceso de entrenamiento de dicho modelo, así como su equivalente al generar una imagen. Mientras tanto, la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía calcula que para 2035 la IA consumirá el 5% del total de la electricidad de América Latina, mientras que en Estados Unidos ya hay muchos reportes de comunidades cuyo gasto energético se ha incrementado para subsidiar a los centros de cómputo instalados en su territorio. Cada nuevo usuario, cada nueva solicitud, aumenta la demanda y sus consecuencias.
En segundo lugar, y el que más preocupa a la comunidad coahuilense, es la pérdida de oportunidades y la invisibilización de los artistas. Según la Society of Authors, un 23 por ciento de ilustradores ha perdido trabajo por culpa de la IA en Reino Unido. Esto no solo a través de despidos, sino también de la reducción en contrataciones.
En Coahuila, el caso más reciente es de la convocatoria vigente para el Maratón de Teatro, convocado por el Patronato de Arte y Cultura A.C. del Teatro de la Ciudad Fernando Soler para celebrar su 47 aniversario. La portada de este documento está ilustrada por —así parece a primera vista—, fotografías de montajes locales, pero observándola a detalle se descubre que las imágenes fueron alteradas al pasar primero por un filtro de IA, por lo que los rostros de las actrices y actores quedan modificados, irreconocibles, al grado de que en algunas escenas no se reconoce lo que está ocurriendo. Esto afecta no solo a los artistas en esos montajes, sino también a los fotógrafos que las tomaron.
Aunado a esto, que una institución de cultura, en aras de ahorrar tiempo y dinero, le cierre la puerta a artistas, ilustradores y diseñadores, mientras que borra la identidad de otros creadores más, no pinta un buen panorama sobre su responsabilidad y ética. Esto sin considerar que los comentarios en redes sociales cuestionando su uso de estos modelos son eliminados, censurando la opinión pública y descartando cualquier rendición de cuentas.