30 años del Nokia 9000 Communicator, el primer teléfono inteligente de la historia
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Concebido como un teléfono celular para ejecutivos, tenía un grosor de cuatro centímetros, pesaba casi 400 gramos, el doble que un smartphone moderno
HELSINKI, FINLANDIA- Hace exactamente 30 años, la compañía tecnológica finlandesa Nokia sacaba al mercado uno de sus móviles más icónicos, el Nokia 9000 Communicator, un dispositivo de alta gama totalmente revolucionario para su época que muchos consideran el primer “smartphone· o teléfono inteligente de la historia.
El Communicator fue presentado en marzo de 1996 en la feria tecnológica CeBIT de Hannover (Alemania) y se puso a la venta cinco meses después, el 15 de agosto, once años antes de que el gigante estadounidense Apple trasformara definitivamente el mercado de la telefonía móvil con el lanzamiento de su primer iPhone.
Concebido como un teléfono celular para ejecutivos, tenía un grosor de cuatro centímetros, pesaba casi 400 gramos, el doble que un “smartphone” moderno, y costaba lo mismo que una computadora personal de gama media, alrededor de 10 mil marcos finlandeses (equivalentes a unos 2,200 euros o 2,550 dólares actuales).
Una oficina de bolsillo
Nokia comercializó el Communicator con el eslogan “la oficina en el bolsillo trasero”, porque permitía enviar fax y correos electrónicos, conectarse a internet mediante un módem integrado y trabajar con aplicaciones similares a las de un ordenador personal, como la hoja de cálculo, la agenda electrónica y el procesador de textos.
Gracias a su diseño plegable, el teléfono podía tranformarse en una minicomputadora dotada de un teclado completo, pantalla monocromática de 4.5 pulgadas y botones específicos para acceder directamente a las principales aplicaciones.
El modelo original -el primero de lo que más tarde se convirtió en la serie 9000- fue posteriormente actualizado para introducir mejoras en su diseño y su rendimiento, incorporando, entre otras cosas, pantalla en color, menor peso, mayor potencia de procesamiento y la primera versión del mítico sistema operativo Symbian.
“El Nokia 9000 Communicator fue el primer ‘smartphone’ del mercado antes siquiera de que se hubiera acuñado el término ‘smartphone’”, dijo años más tarde el entonces vicepresidente ejecutivo y responsable de Soluciones Móviles de Nokia, Anssi Vanjoki.
Símbolo de innovación
Aunque sus ventas fueron relativamente limitadas debido a su elevado precio, el Communicator contribuyó a cimentar el prestigio global de Nokia como uno de los fabricantes de teléfonos móviles más innovadores del momento.
Dos años después del lanzamiento del Communicator, en 1998, Nokia desplazó a la empresa estadounidense Motorola como el mayor fabricante mundial de celulares, un puesto que no abandonaría hasta 2012, cuando fue destronada por la compañía surcoreana Samsung.
El gigante tecnológico finlandés alcanzó la cima de su popularidad en 2007, año en el que se vendieron por primera vez más de mil millones de móviles en todo el mundo; el 40 % de ellos llevaba la marca Nokia.
El iPhone y el ocaso de Nokia
El mismo año en que Nokia alcanzó la cúspide, Apple lanzó su primer iPhone, un dispositivo totalmente revolucionario que sentaría las bases de la telefonía inteligente actual, basada en las pantallas táctiles y los ecosistemas de aplicaciones.
La explosión comercial del iPhone, cuyo sistema operativo iOS fue rápidamente imitado por Google para crear el Android, supuso la irrupción en el mercado global de la telefonía móvil de nuevos actores, entre ellos los propios Apple y Google, y el despegue de compañías asiáticas como Samsung, la china Xiaomi y la taiwanesa HTC.
Pero al mismo tiempo, también marcó el inicio del ocaso de varios pioneros históricos del sector, como Nokia, Motorola, Ericsson o la canadiense BlackBerry (entonces llamada RIM), que, por distintas circunstancias, no supieron adaptarse a la revolución de la telefonía inteligente.
Con su Communicator, la compañía finlandesa mostró el camino hacia el futuro de la telefonía móvil, pero luego ella misma no supo sumarse a ese futuro y en 2014 se vio obligada a vender su negocio de teléfonos móviles a Microsoft por 5,440 millones de euros para dedicarse exclusivamente a las redes de telecomunicaciones.