Investigadores indagan en el patrimonio sefardí de las ventanas del centro de Saltillo
Los doctores Argelia Dávila y Alejandro Pérez Cervantes publicaron recientemente un artículo que recopila y profundiza en la presencia de la menorá, símbolo judío, en la herrería de la arquitectura menor en el Centro Histórico de la ciudad
Para los investigadores Argelia Dávila y Alejandro Pérez Cervantes la identidad de Saltillo “no es monolítica”. En su origen y en su desarrollo hay sincretismos, intercambio, influencias y una diversidad que a veces se ve reflejada en los lugares menos esperados, como las ventanas de las casas del Centro Histórico.
En su artículo “La herencia sefardita en la herrería de construcciones en el Centro Histórico de Saltillo”, publicado en la revista Nierika de la Universidad Iberoamericana, muestran un registro e indagación en torno al símbolo de la menorá que se puede ubicar en muchos de los inmuebles del primer cuadro de la ciudad.
“Ambos investigadores han dedicado los últimos años sus estudios al patrimonio arquitectónico del Centro Histórico de Saltillo, con publicaciones “Umbrales” —con ensayos sobre las fachadas del primer cuadro de la ciudad— y “Edward Hopper en el norte de México” —que sigue los pasos del pintor en la región—, así como la plataforma In Signia, que ha sido reconocida con el PECDA, además de ganar el Premio Nacional de Diseño “Diseña México” 2025 por el Libro “Hybris Vernacular. Recursos de la Tradición Norestense en la Arquitectura Contemporánea”.
“Mientras hacíamos el libro de ‘Umbrales’ encontramos otras simbologías que nos llamaban la atención y más que hacer un hallazgo fue una búsqueda, exhaustiva, de estos símbolos que fueron distintos al proyecto y que conformaron esta nueva investigación que tiene más de dos años y ya se envió a dictaminación”, explica Dávila para VANGUARDIA.
La investigación continúa y la publicación es solo un adelanto de un esfuerzo mucho mayor que busca profundizar en el tema. Aseguran que aunque el registro de este símbolo es común un estudio académico de este calibre no se había realizado con anterioridad.
“Llevamos más de 20 menorás registradas, porque las que están publicadas en la revista no son todas, y después de publicado el artículo seguimos hallando más. Entonces logramos establecer que hay una indiscutible evidencia de esta simbología sefardita judía en la transposición de esta menorá en la herrería del Centro Histórico de Saltillo”, asegura Pérez Cervantes.
El también escritor y artista recalca que su búsqueda no se enfoca en el origen de los fundadores de la ciudad, como se publicó en este medio con anterioridad, sino en el sincretismo del símbolo y su permanencia a través del tiempo.
“No hay que olvidar que el noreste es una región a donde llegan muchas culturas y tradiciones [...] Y nos parece doblemente valioso que aunque esta herencia sefardita esté presente en ciudades como Monclova y Monterrey, esta manifestación de herrería se ha encontrado solo en el Centro Histórico de Saltillo. Su abundancia, el elemento de la rama de olivo, la llama de las puntas de las rejas de la herrería, no son una casualidad, una pista, sino que realmente son indiscutiblemente una transposición de este candelabro judío a una permanencia, si es con una especie de filiación, de delimitación, porque todo está alrededor del Centro Histórico”, comparten.
El origen de estas herrerías lo datan a finales del siglo 19 y principios del 20, estimación que realizan a partir de los materiales utilizados en la mismas. En el libro que están preparando se va a especificar el proceso de adaptación de los elementos. Asimismo, recalcan que su presencia es notoria, al grado de que hay domicilios donde se puede ubicar al símbolo en hasta cinco herrerías diferentes, aunque su presencia va más allá de este elemento decorativo, pues posterior a la publicación en la revista encontraron una menorá en el ladrillo de una pared.
“Se han vertido una serie de cosas y excesos, un poco disparates”, argumentan sobre la discusión que se ha generado en redes sociales a partir de un artículo previo sobre el tema, “mencionar, por ejemplo, el hecho de una sinagoga, que pertenece a la tradición judía ortodoxa, eso sería impensable en una ciudad como Saltillo. Estas herrerías no son tan antiguas, no podemos decir que son de hace tres siglos y vienen de una raíz originaria, sino que más bien son manifestaciones más contemporáneas de familias descendientes o que se identifican con una posible ascendencia judía”.
Como parte del proyecto ya empezaron a establecer contactos con personas que tienen ascendencia “libanesa, sefardita, a través de los apellidos”, recordando cómo la presencia judía en el noreste mexicano está presente en más que solo un aspecto menor de la arquitectura, sino hasta en la comida y algunos tipos de árboles.
“El punto al que queremos llegar es que no hay identidad monolítica en Saltillo, no hay una sola fundación, no hay un solo origen, sino que es una mezcla, un entrecruce, de muchas vías, de muchos caminos, de muchas formas de percibir el mundo, de muchas formas de fe. Nos parece significativo enormemente que dentro de esta hegemonía católica impuesta por la colonia española emerjan estas formas de fe que son tan genuinas, ricas y válidas”, explican.
“Somos un entrecruce, un sincretismo, esta idea de que puede haber una casa en arte decó con ladrillo de Saltillo y con elementos judíos, indigenas, o este estilo californiano como las casas frente a la Alameda, hasta un neogótico, como la Casa Purcell, somos un resultado de estos entrecruces”, agregan.
Como último punto recalcan que uno de los objetivos de su investigación es también preservar, aunque sea solo en imágenes, este patrimonio arquitectónico, pues como ocurrió con “Umbrales”, que tras su publicaciones muchas de esas puertas dejaron de existir con los edificios a las que pertenecían, ante el panorama de la gentrificación en Saltillo es posible que este legado también se pierda.
“Nosotros ahora pensamos hacer este registro y esta clasificación también es una manera de fijarlas porque nuestro Centro está sufriendo un proceso imparable de gentrificación, y no hay políticas, instancias ni dependencias que estén preocupadas por mantener y proteger este patrimonio, que se va a perder en algún momento así como van las cosas”, concluyen.
Con información de Sara Navarrete.