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Contaminación por ozono en la atmósfera ya amenaza la biodiversidad de todo el mundo

Bienestar
/ 24 agosto 2020

En una investigación publicada en la revista Science Advanced científicos alertan la contaminación por ozono en la atmósfera va en aumento y pronostican que en el año 2100 causará daños en la biodiversidad mundial.

La contaminación por ozono en la atmósfera va en aumento y en el año 2100 ya causará daños en la biodiversidad mundial, especialmente en la cuenca del Mediterráneo, el sur de Asia y África ecuatorial, según un estudio en el que ha participado el ecólogo español del Centro de Investigación Forestal y Aplicaciones Ecológicas (CREAF) Josep Peñuelas.

El trabajo, que publica la revista 'Science Advanced', alerta de que el ozono disminuye el valor nutricional de las hojas y altera los mensajes químicos de los seres vivos, por lo que su aumento provoca un efecto en cascada que acaba modificando las poblaciones de insectos y microorganismos del suelo. 

El ozono (O3), que es un gas muy oxidante y en altas concentraciones afecta la salud de los seres vivos, está aumentando en la atmósfera, lo que supone una amenaza porque altera la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas terrestres y la biodiversidad de plantas, insectos y microorganismos.

El estudio presenta unos resultados inéditos que concluyen que en 2100 las zonas del mundo con más endemismos, como la cuenca mediterránea, las islas del Atlántico del hemisferio norte, Etiopía, África ecuatorial, la costa de la India, el Himalaya, el sur de Asia y Japón, serán las zonas que más sufrirán los efectos de este contaminante oxidante en su biodiversidad

En el estudio, liderado por Evgenios Agathokleous, profesor de la Nanjing University of Information Science & Technology (NUIST), participaron una veintena de investigadores de todo el mundo, entre ellos el español Peñuelas, profesor del CSIC en el CREAF, premio Rey Jaume I en 2015 y premio Ramon Margalef de Ecología de 2016

Los investigadores hicieron una revisión de los artículos más relevantes sobre este gas invisible y los han complementado con experimentos reales, sometiendo organismos vivos a diferentes concentraciones de ozono

Los resultados demostraron que cada planta tiene una tolerancia diferente a este gas y que cuando una zona se expone a altas concentraciones de ozono la composición de las plantas cambia porque algunas se debilitan y son desplazadas, unas mueren y otras resisten y se vuelven predominantes. 

El estudio demuestra que las plantas en general sufren cambios en la química de sus hojas, en los compuestos olorosos que segregan, en su crecimiento y vigorosidad y en su valor nutricional, entre otros.

Estos cambios, según los investigadores, provocan consecuencias en cascada para los insectos y la vida bajo tierra, que dependen de estas fragancias para comunicarse y que necesitan vegetación con una buena calidad nutricional para alimentarse o reproducirse. 

"La química de la vida es tan imperceptible como relevante, y así nos lo demuestra un gas oxidante como el ozono, capaz de provocar cambios en la abundancia y diversidad de algunos insectos y plantas, alterar toda una comunidad y hacerlo sólo mediante reacciones químicas, de forma silenciosa e invisible", señala Peñuelas. 

El estudio demuestra que la contaminación por ozono no sólo cambia la composición de las plantas, sino que también modifica las comunidades de insectos porque hace variar la abundancia de ciertas especies y poner en riesgo su diversidad. 

También comprobó que una concentración de ozono elevada empobrece las comunidades de microrganismos que viven bajo tierra, lo que perjudica el reciclaje de nutrientes, la retroalimentación entre el suelo y las plantas y los ciclos globales del carbono o del nitrógeno. 

Hay dos tipos de ozono en función de su distancia en la atmósfera: el que forma la capa de ozono en la estratosfera que se genera de forma natural y es beneficioso porque absorbe la radiación ultravioleta y actúa como un filtro y el ozono troposférico, objeto de este estudio, que está en la baja atmósfera y está considerado como un contaminante secundario ya que se produce a partir de gases precursores como los óxidos de nitrógeno, producto de la quema de combustible, entre otros. 

 

El ozono troposférico aumentó en los últimos 20 años en el hemisferio norte

 

El ozono troposférico es un gas de efecto invernadero y un contaminante del aire que, en altos niveles, puede dañar los pulmones de las personas y a las plantas. Es un gas particular pues no hay emisiones directas, sino que se forma a partir de reacciones fotoquímicas complejas con intensa luz solar entre contaminantes primarios.

El aumento de este gas en la parte más baja de la atmósfera terrestre se está produciendo incluso cuando los controles más estrictos de las emisiones de precursores del ozono lo redujeron a nivel del suelo en lugares como América del Norte y Europa, señala la Universidad de Colorado Boulder en una nota.

"Eso es importante porque significa que mientras tratamos de limitar nuestra contaminación localmente, podría no funcionar tan bien como pensábamos", dice Gaudel.

El equipo documentó los mayores incrementos de ozono en los trópicos, y Gaudel señala que el ozono exportado desde esta región puede estar impulsando incrementos sobre otras áreas del hemisferio norte.

Además, detectaron los aumentos "más sorprendentes" en zonas donde el nivel de ozono troposférico fue con anterioridad menor, como Malasia/Indonesia, el sudeste asiático e India, regiones que tuvieron valores muy bajos entre 1994 y 2004, pero muy altos entre 2011 y 2016.

En la llamada "troposfera inferior", que está más cerca de la superficie de la Tierra, el ozono ha disminuido por encima de algunas regiones de latitud media, entre ellas Europa y los Estados Unidos, donde han bajado las emisiones de precursores de ozono.

Sin embargo, esas reducciones se compensaban con aumentos más altos en la troposfera, con el resultado neto de un aumento general del ozono desde la superficie hasta 12 kilómetros.

Gaudel pretende también observar con más precisión el ozono de los trópicos y considera que África "puede estar emergiendo como un punto caliente global para los precursores de la contaminación atmosférica".

"Queremos entender -agrega- la variabilidad del ozono y sus precursores y el impacto de las regiones contaminadas en regiones remotas”.

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