Bullying en México: lo que las cifras nos están queriendo decir

Bullying en México: lo que las cifras nos están queriendo decir

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Las cifras del acoso escolar en México revelan una realidad que inicia desde edades tempranas y que exige una formación socioemocional urgente en casa y en la escuela.

Vida
/ 22 febrero 2026
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Hablar de bullying ya no es un tema aislado ni algo que pasa “en otras escuelas”. En México, entre el 20% y 30% de los estudiantes reportan haber vivido acoso escolar, y siete de cada diez lo han presenciado. Los reportes han aumentado de forma alarmante en los últimos años, y hoy sabemos que la etapa con mayor incidencia es secundaria, donde se concentra cerca del 45% de los casos. Le siguen primaria con 27%, media superior con 17% y, aunque solemos minimizarlo, preescolar con un 6% de conductas precursoras.

Esto nos dice algo muy claro: el bullying no empieza en la adolescencia. Comienza desde pequeños, con exclusión en el juego, burlas, empujones o arrebatar objetos, y si no intervenimos, evoluciona hacia humillaciones, violencia psicológica y ciberacoso.

Pero más allá de las cifras, hay una pregunta que incomoda: ¿qué estamos dejando de enseñar?

Muchos estudios coinciden en factores comunes detrás del acoso escolar: falta de habilidades socioemocionales, imitación de conductas que los niños ven en casa o en los medios, y dificultad para regular sus emociones. Niños que no saben nombrar lo que sienten, que confunden poder con agresión o que aprenden que el conflicto se resuelve dominando al otro.

Y aquí es importante decirlo: el bullying no es solo cosa del agresor y de la víctima. También están los testigos silenciosos que, por miedo, por evitar problemas o por no saber qué hacer, permiten que la violencia continúe. Por eso, la solución no está únicamente en castigar, sino en educar emocionalmente a todos: agresores, víctimas y observadores.

Necesitamos formar niños capaces de mirar al otro con generosidad, reconocer su dignidad y entender que cada persona tiene valor. Pero también niños que reconozcan su propio valor, que sepan proteger su dignidad con respeto, sin vivir a la defensiva ni responder con violencia.

La empatía no es debilidad; es la base del cuidado entre nosotros. Cuando un niño aprende a ponerse en el lugar del otro, disminuye la burla, se rompe el silencio del testigo y aparece la valentía de decir: “eso no está bien”.

Y junto con la empatía, necesitamos enseñar algo que, como adultos, también seguimos aprendiendo: la resolución de conflictos. Hoy muchos padres, desde el amor y el miedo, tratamos de proteger a nuestros hijos peleando por ellos, respondiendo con coraje o enfrentando a otros padres y maestros. Sin darnos cuenta, modelamos que el conflicto se gana, no se resuelve.

Nuestros hijos necesitan algo distinto: aprender a estar de cara a la solución, ofrecer alternativas, dialogar, pedir ayuda y descubrir que tienen un poder interno para afrontar sus propias dificultades. No tienen que pelear un espacio en el mundo; ya lo tienen.

Y todo esto empieza en casa.

Porque los niños no aprenden a gestionar el conflicto por lo que les decimos, sino por lo que ven. Observan cómo reaccionamos ante la frustración, cómo hablamos de otros, cómo resolvemos desacuerdos y cómo tratamos a quien piensa distinto.

Por eso, hoy la pregunta no es solo qué está pasando en las escuelas, sino: ¿cómo gestionas tú el conflicto en tu casa?

Esa es la forma en la que tus hijos lo están aprendiendo.

Educar para prevenir el bullying no significa criar niños que nunca enfrenten dificultades, sino formar personas capaces de afrontarlas con respeto, empatía y firmeza interior. Niños que cuiden de otros y de sí mismos.

Y si hoy sentimos que todavía nos gana el enojo, que reaccionamos desde el miedo o que seguimos aprendiendo a resolver sin herir, está bien. Se trata de enfocarnos en algo nuevo, porque recuerda: somos un todavía.

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Licenciada en Ciencias para la Familia, especializada en armonía emocional, formación de hábitos y desarrollo de la fuerza de voluntad. Terapeuta, conferencista y tallerista internacional con más de 22 años de experiencia. Autora del libro ¿Cómo desarrollar hijos fuertes y seguros? Coautora de nueve libros de la colección Aprender a Querer. Autora y creadora del programa Humans UP y de la colección de 12 libros Mi Diario HUP. Creadora y productora de Big Bang Zoe, serie infantil en YouTube con enfoque en habilidades socioemocionales para niños de 3 hasta 15 años.

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