Cambiar hábitos también se entrena
Cambiar hábitos no es hacerlo perfecto, es hacerlo consciente.
¿Ya decidiste mejorar tus hábitos, hacer ejercicio o ponerte a dieta? Muchas veces decimos “ahora sí”, pero al poco tiempo algo pasa y volvemos a lo mismo. No es que no queramos, ni que no sepamos qué hacer, es que no estamos viendo contra qué estamos luchando.
Aquí te comparto cómo descubrir algunos supervillanos para los que vas a tener que prepararte.
Primero tenemos que estar conscientes de algo: para empezar un hábito nuevo, casi siempre hay un hábito viejo muy arraigado. Muchas veces ese hábito ya es un vicio, es decir, una costumbre que nos tiene esclavos, que no nos ayuda a ser mejores o que simplemente no sabemos cómo erradicar. Por eso, antes de abordar un hábito nuevo, el camino empieza por hacer consciente cuál es el vicio que tenemos que desandar.
Como regla clara: para empezar un hábito hay que desandar el camino del vicio.
Ahora pregúntate: ¿cuál es el hábito que deseas empezar? Ejemplo: hacer ejercicio diario a las 5:00 a.m.
Perfecto. Ahora la pregunta real es: ¿contra qué voy a luchar? Y aquí empiezan a aparecer los supervillanos: la flojera, el calorcito de las cobijas, apagar la alarma, pensar “cinco minutos más”, el cansancio de la noche anterior, desvelarte, el celular antes de dormir. Haz la lista. Escríbela.
Después dile a tu cerebro algo muy importante: esto no son tentaciones, son obstáculos. Y entonces la pregunta cambia: ¿cómo me preparo? Para no apagar la alarma, pongo el celular lejos. Para no desvelarme, apago el celular antes. Para no improvisar, dejo lista la ropa.
Si te fijas, así empiezas a encontrar cómo sí lograrlo, en lugar de pelearte contigo.
Aquí entra algo clave: la voluntad no es motivación. La motivación viene y va. La voluntad es la fuerza que te mueve cuando no hay ganas, cuando no estás motivado, cuando no se siente bonito. La voluntad se entrena justo en esos momentos en los que eliges hacer lo que dijiste que ibas a hacer, aunque no tengas ánimo.
Por eso también es importante dividir los hábitos en micro hábitos. A veces el objetivo es tan grande que abruma. Hacer ejercicio diario a las 5:00 a.m. puede empezar mucho antes de las 5:00. Puede empezar con dormirte más temprano. Puede empezar con dejar el celular. Puede empezar con levantarte a las 6:00. El cuerpo y la mente necesitan adaptarse. No todo se conquista el primer día.
También hay que observar qué pensamientos no ayudan:“Pobrecita, estoy cansada”,“Un día no pasa nada”,“El lunes empiezo”.
Aquí es importante entender algo: aquí se empieza todos los días, porque estás en plena conquista. Cada decisión es una nueva conquista. Y cuando lo ves así, empiezas a darte cuenta de que hay muchas cosas que sí puedes festejar.
Poco a poco te irás dando cuenta contra qué luchas realmente y cómo preparar el terreno. Agarrar un hábito nuevo implica un proceso, no solo una decisión. Hay que preparar la voluntad. Y aunque tengas que volver a empezar, eso no significa que fallaste, significa que estás creciendo.
Un ejercicio muy útil es escribir diario, por la noche, algo que sí lograste ese día. Y también observar en dónde te vencieron tus supervillanos, no para castigarte, sino para volver a planear tu “si pasa esto, entonces haré esto otro” para el día siguiente.
Cambiar hábitos no es hacerlo perfecto, es hacerlo consciente. Y si hoy no salió como querías, no pasa nada. Recuerda que eres un todavía.