¿Cómo construir una vida financiera sana desde la escuela?

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Vida
/ 31 enero 2026

Desde el ahorro infantil hasta la inversión juvenil, Daniel Lozano explica cómo la escuela y la familia forman una vida financiera sana.

Hablar de dinero con niños y jóvenes ya no es un tema lejano ni exclusivo de adultos. Hoy, con redes sociales, compras en línea y acceso inmediato a productos administrativos, la educación financiera se vuelve una herramienta indispensable desde la escuela. Para Daniel Lozano, director de Entrada de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey Campus Saltillo, formar una vida financiera sana empieza mucho antes del primer sueldo.

“Desde que vamos pensando en cómo administrar nuestros recursos financieros, nuestro dinero, desde el ahorro mismo que vamos generando, es cuando empieza todo”, afirma. Para él, el objetivo no es solo guardar, sino aprender qué hacer con ese dinero para que, con el tiempo, “trabaje a favor de nosotros”.

Empezar desde pequeños: el valor del ahorro

La educación financiera inicia con pasos simples. En la infancia, el ahorro es la base. No se trata de hablar de intereses o inversiones, sino de metas claras. “El ahorro puede ser una idea donde digan: ‘este ahorro te va a ayudar a comprarte una consola o ir a un concierto’, y no nada más estirar la mano para pedirlo a los papás”, explica Lozano. Así, los niños entienden que el dinero representa esfuerzo y tiempo.

A medida que crecen, la meta se alarga. Lo que empieza como un cochinito se convierte en una cuenta, luego en un fondo de ahorro y, más adelante, en inversión. “No es nada más decir: ‘ya tengo mi ahorro’. La idea es que conforme crezcas vayas viendo qué hacer con ese dinero y que vaya trabajando para ti”, señala.

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El error más común: querer todo rápido

Uno de los principales errores que observa en los jóvenes es la búsqueda de resultados inmediatos. “Buscan la satisfacción rápida, el dinero rápido, y por eso muchos se van por las apuestas”, advierte. Las aplicaciones de apuestas prometen ganancias grandes, pero suelen dejar pérdidas igual de grandes. El problema no es solo perder dinero, sino no pensar en el largo plazo.

Por eso, en materias como Finanzas Personales, que él imparte en el Tec de Monterrey, los estudiantes aprenden a cambiar esa mentalidad. “Queremos que cambien su visión a largo plazo. No todo es inmediato”, dice.

$!Destinar un presupuesto es la base de una vida financiera sana.

Entre las herramientas que se enseñan está la regla 50-30-20: 50% para necesidades, 30% para deseos y 20% para ahorro. “La regla es: ahorra antes de gastar, no quieras ahorrar después de gastar”, enfatiza. Si primero se gasta y luego se intenta ahorrar, casi siempre el ahorro termina siendo cero.

Necesidades, deseos y gasto hormiga

Aprender a distinguir entre lo que se necesita y lo que solo se desea es una lección clave. “Una necesidad es lo mínimo para sobrevivir. Un deseo no siempre debe convertirse en necesidad”, explica. En una cultura de consumo constante, esta diferencia se vuelve cada vez más borrosa.

También habla del gasto hormiga: pequeños gastos diarios que parecen inofensivos, pero que al sumarse cambian todo el presupuesto. Un café, un antojo, una compra en línea pequeña... “Si los sumas, se hace una cantidad fuerte”. Una solución práctica es el presupuesto personal. “Que lleguen con su papá y le digan: ‘para el mes dame tanto y yo me administro’. Eso genera confianza y los obliga a aprender a manejar su dinero”, propone.

Tarjetas, compras en línea y deudas invisibles

Hoy los jóvenes usan pagos digitales desde muy temprano. Para Lozano, lo primero es empezar con una tarjeta de débito. “Así el muchacho puede manejar sus recursos y el papá puede ver los movimientos”, explica. Más adelante, cuando llega la tarjeta de crédito, es indispensable entenderla.

$!En distintas escuelas las finanzas son una materia curricular.

“Con el pago mínimo no vas avanzando, los intereses te van comiendo”, advierte. También es clave conocer fechas de corte, fechas de pago, meses sin intereses y capacidad real de pago. De lo contrario, la tarjeta pasa de ser aliada a convertirse en problema. Además, recomienda crear un fondo de emergencia: “Lo mínimo es tres meses de ingreso como ahorro para cualquier emergencia”.

Invertir desde poco y sin miedo

Invertir no es solo para quienes tienen mucho dinero. “Puedes empezar desde 100 pesos en algunas aplicaciones”, afirma. La clave es primero ahorrar, luego aprender y después invertir.

“Así como somos muy buenos para navegar en internet, también podemos investigar cómo invertir”, dice.

Y recuerda una regla básica: diversificar. “No tener todos los huevos en una sola canasta”.

Invertir implica riesgos y emociones. “Habrá momentos en que te irá muy bien y otros en que dirás: ‘mis ahorros’. Pero si ves la historia de los mercados, a largo plazo van hacia arriba”.

La escuela y la familia: un trabajo en equipo

La educación financiera empieza en casa, pero debe fortalecerse en la escuela. “Lo importante es que haya comunicación entre padres y escuela para trabajar juntos la cultura financiera”, señala. Desde primaria se puede hablar de ahorro; desde secundaria, de interés e inversión; y en preparatoria y universidad, de decisiones financieras reales.

En el Tec de Monterrey Campus Saltillo, incluso existe un club de inversión donde los alumnos usan simuladores para aprender sin arriesgar dinero real. “Qué mejor aprender con un simulador que caerte con la vida real”, afirma.

Más que dinero: bienestar emocional

La disciplina financiera no solo mejora el bolsillo, también la mente. “Si no sabes administrar, andas esperando el día 15 para pagar la luz y eso genera estrés”, explica. Con una buena cultura financiera hay tranquilidad para planear viajes, estudios, proyectos familiares y metas personales.

“Eso te permite tomar decisiones sin presión, sin estar pensando en que luego tienes que pagar un préstamo que te va a comer el ingreso”, añade.

El primer paso hacia una vida financiera sana

Para Daniel Lozano, todo empieza con algo sencillo pero poderoso: “Primeramente, que genere un presupuesto. De ahí parte todo. Si no tienes presupuesto, la cultura del ahorro no va a seguir adelante”. Después vendrán el ahorro, la inversión y la planeación a largo plazo. Pero sin ese primer paso, no hay camino.

$!Daniel Lozano, director de Entrada de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey, Campus Saltillo.

Editora y reportera con más de 20 años de trayectoria en medios impresos y digitales, particularmente en el ámbito cultural. Actual editora de la revista social Saltillo360 de VANGUARDIA MX. Obtuvo un Premio Estatal de Periodismo en Crónica Cultural. Egresada de la primera generación de la Licenciatura en Estudios Humanísticos y Sociales de la Universidad de Monterrey.

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