Disfonía: causas, síntomas y cuándo preocuparse por cambios en la voz
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En el caso de las lesiones malignas, los cambios persistentes en la voz pueden ser una señal de alerta temprana
La disfonía, es decir, la alteración de la voz, puede tener múltiples causas que van desde infecciones leves hasta enfermedades más complejas, por lo que identificar su origen es clave para prevenir complicaciones. Las afecciones de las cuerdas vocales, estructuras esenciales para la producción del sonido, pueden comprometer la calidad vocal cuando se inflaman, lesionan o no funcionan correctamente.
Las cuerdas vocales son dos bandas de tejido muscular ubicadas en la laringe, un órgano situado en la parte anterior del cuello que conecta con la faringe y la tráquea. Estas estructuras “están cubiertas por una membrana mucosa que les permite vibrar cuando el aire pasa a través de ellas. Este movimiento genera el sonido que se convierte en nuestra voz”, explican los profesionales del Colegio de Logopedas de Madrid.
Las alteraciones en su funcionamiento provocan disfonía, que puede ser funcional —cuando se debe al uso excesivo o una mala técnica vocal— u orgánica, cuando existe una lesión física. En muchos casos, ambas causas pueden presentarse de forma simultánea, según especialistas de la Sociedad Balear de Otorrinolaringología (SBORL).
Entre las causas más frecuentes se encuentran las infecciones de vías respiratorias altas, el reflujo gastroesofágico, lesiones benignas, parálisis de las cuerdas vocales, papilomatosis laríngea, disfonías psicógenas, enfermedades sistémicas, disfonía espástica y lesiones malignas.
Las infecciones, como la laringitis aguda, provocan inflamación de la mucosa que recubre la laringe, impidiendo que las cuerdas vocales vibren correctamente. Por su parte, el reflujo gastroesofágico genera irritación al permitir que el ácido del estómago ascienda hasta la laringe, lo que puede derivar en la formación de granulomas.
En cuanto a las lesiones benignas, estas incluyen nódulos, pólipos, edema de Reinke, quistes intercordales y “Sulcus vocalis”. Los nódulos, por ejemplo, suelen aparecer por el uso excesivo de la voz y son comunes en profesionales como cantantes, docentes o locutores. “Son una de las causas más comunes de disfonía en personas que utilizan su voz de manera profesional, como cantantes, profesores o locutores”, precisan los expertos de la Clínica Universidad de Navarra.
Los pólipos, en cambio, suelen desarrollarse tras un esfuerzo vocal intenso, mientras que el edema de Reinke está asociado principalmente al tabaquismo, el abuso vocal y el reflujo. Los quistes pueden ser congénitos o adquiridos, y el “Sulcus vocalis” corresponde a una hendidura que dificulta la vibración adecuada de las cuerdas vocales.
Otra causa importante es la parálisis de las cuerdas vocales, que puede originarse por lesiones, tumores, infecciones virales o enfermedades neurológicas. Según especialistas del Instituto Nacional de Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos (NIDCD), en algunos casos no se logra identificar la causa exacta.
La papilomatosis laríngea, vinculada al virus del papiloma humano, también puede generar disfonía al provocar la aparición de lesiones benignas en la laringe. Asimismo, existe la disfonía psicógena, relacionada con factores emocionales como el estrés o la ansiedad, y la disfonía espástica, de origen neurológico, que provoca espasmos involuntarios en los músculos laríngeos.
En el caso de las lesiones malignas, los cambios persistentes en la voz pueden ser una señal de alerta temprana. Por ello, la Sociedad Americana Contra el Cáncer recomienda acudir al médico si la ronquera se mantiene durante más de dos semanas.
También hay enfermedades sistémicas, como el hipotiroidismo o la tuberculosis, que pueden afectar la voz. Ante la persistencia o recurrencia de síntomas, es fundamental realizar una valoración médica completa. Esto incluye una historia clínica, exploración física y, en muchos casos, una laringoscopia para observar directamente las cuerdas vocales.
“Es necesario y muy importante descartar patologías como lesiones precancerosas o malignas, infecciones por papiloma virus o parálisis cordales, entre otros”, destaca Nuria Melián Cruz, médica rehabilitadora y miembro de la Sociedad de Rehabilitación Foniátrica (SOREFON).
Para prevenir la disfonía, los especialistas recomiendan evitar el tabaco y el vapeo, reducir el consumo de alcohol y cafeína, mantener una adecuada hidratación, humidificar el ambiente y evitar forzar la voz. También es aconsejable no carraspear con frecuencia, limitar el uso prolongado de la voz y utilizar micrófono en situaciones que lo requieran.
En definitiva, cuidar la salud vocal implica prestar atención tanto a los hábitos diarios como a cualquier cambio persistente en la voz, ya que puede ser un indicador temprano de alteraciones más serias.
(Con información de EFE)