Entrenamiento funcional: cómo mejorar tu fuerza y calidad de vida
En Wellner, cada entrenamiento se adapta al punto de partida de la persona para desarrollar nuevas capacidades y avanzar con acompañamiento
La fuerza no necesariamente se mide por cuánto peso puede levantar una persona. Para Lizzy Dávila, también está en poder correr, viajar, cargar objetos, subir escaleras o levantarse del piso sin sentir que el cuerpo representa una limitación.
Su acercamiento al entrenamiento de fuerza comenzó después de una lesión mientras corría. Lo que inicialmente formaba parte de su recuperación terminó por cambiar su manera de entender el ejercicio. Con el tiempo, descubrió que fortalecer el cuerpo no solo podía ayudarle a regresar a correr, sino también a moverse mejor y prepararse para las actividades que quería seguir realizando con los años.
“Entrenar no tiene que ser solamente por cómo te ves. La fuerza te da herramientas para tu vida, para seguir siendo independiente, moverte bien, practicar otros deportes y sentirte capaz de hacer más cosas”, explica.
Desde esa perspectiva trabaja en Wellner, donde el entrenamiento funcional parte de una programación que combina capacidades como fuerza, resistencia, movilidad y coordinación. La intención, señala, no es hacer que las personas terminen agotadas, sino que cada sesión tenga un propósito y contribuya a su progreso.
Una de las características de esta metodología es que un mismo entrenamiento puede adaptarse a personas con diferentes condiciones. El peso, las repeticiones, la intensidad o incluso el ejercicio pueden modificarse según las necesidades de cada usuario.
Para Lizzy, adaptar un ejercicio no significa hacer menos, sino hacer lo necesario de acuerdo con el punto en el que se encuentra cada persona.
Esto permite que alguien que nunca ha entrenado pueda comenzar desde lo básico. En Wellner, explica, la mayoría de los usuarios comenzó desde cero y cuenta con el acompañamiento de los coaches para aprender los movimientos, entender su cuerpo y avanzar de manera progresiva.
Los resultados tampoco se limitan a los cambios físicos. Subir escaleras sin cansarse tanto, cargar algo que antes representaba un esfuerzo o recuperarse más rápido después de una clase también son señales de progreso.
“Me encanta cuando terminan una clase y vienen emocionados a decirme: ‘¿viste que ya pude?’. Porque detrás de ese momento hay semanas o meses de constancia”, comparte.
HYROX: OTRO RETO PARA PONERSE A PRUEBA
Dentro de esta búsqueda por desarrollar distintas capacidades también aparece HYROX, disciplina que combina carrera con estaciones de ejercicios funcionales. La competencia contempla ocho kilómetros de carrera, divididos en bloques de un kilómetro, intercalados con movimientos como empujar y jalar un trineo, desplantes, remo y wall balls.
Wellner cuenta con afiliación como HYROX Training Club y ofrece una metodología específica para trabajar carrera, fuerza, resistencia, técnica y administración del esfuerzo.
Sin embargo, Lizzy destaca que no es necesario llegar con la intención de competir. Algunas personas se acercan para mejorar su condición física o simplemente probar una forma diferente de entrenar.
La preparación también puede ajustarse al nivel de cada participante. Quien todavía no tiene condición para correr determinadas distancias puede comenzar, por ejemplo, con bicicleta y posteriormente incorporar más carrera conforme desarrolla resistencia.
Así, los objetivos pueden cambiar con el tiempo: desde ganar condición, moverse mejor o tener más energía, hasta completar un primer kilómetro, participar en una simulación de HYROX o llegar a una competencia.
EMPEZAR DESDE DONDE SE ESTÁ
Para Lizzy, tampoco existe una edad específica para comenzar. A sus 42 años, dice que piensa en el tipo de vida que quiere tener a los 50, 60 y en los años siguientes.
En Wellner ha visto personas de 50, 60 años y más que continúan entrenando, progresando y descubriendo nuevas capacidades. Por eso considera que el objetivo no debe ser competir con alguien más joven, sino comenzar desde las propias condiciones y avanzar con acompañamiento.
“Cumplir años es inevitable, pero podemos trabajar desde ahora en cómo queremos vivir los siguientes años”, señala.
Su invitación para quienes todavía esperan el momento adecuado es darse la oportunidad de empezar. No hace falta llegar con experiencia, condición física o una meta definida.
“Lleguen como son y desde donde están. Nosotros les enseñamos las vocales, los acompañamos en el proceso y después... quién sabe hasta dónde puedan llegar”.