¿Niños al sol? Siempre con mesura y protección
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Las altas temperaturas afectan de manera distinta a mayores y pequeños.
¿Cómo y con qué frecuencia se debe hidratar a los niños? ¿Qué ropa es la más adecuada para protegerlos del sol? ¿Conviene cambiar su dieta? ¿Cómo detectar un golpe de calor? A continuación, la doctora Pepa Mellado, jefa de pediatría del Hospital La Paz, que ha pasado por nuestro programa de radio “El Bisturí”, da respuesta a éstas y otras preguntas.
Deshidratación
Las altas temperaturas afectan de manera distinta a mayores y pequeños. En este sentido, la pediatra señala que los niños necesitan mucha hidratación porque están constantemente en movimiento, lo que provoca que reciban mucho calor, sobre todo en la cabeza. Si los niños se encuentran al aire libre, la experta hace una serie de recomendaciones:
Darles líquido en poca cantidad pero de forma frecuente; evitar que estén a pleno sol; refrescar con agua la cabeza, que siempre debe estar protegida. Es necesario usar protección solar todos los días, también a final del verano. Aplicarla por toda la piel entre 20 y 30 minutos antes de la exposición al sol
Quemaduras
Proteger la piel de los más pequeños es esencial todos los días del año. Sin embargo, en verano extremar la precaución es fundamental para evitar las nocivas quemaduras. Mellado destaca que las pieles más pálidas y pecosas son las que presentan más riesgo.
La playa o la piscina forman parte de las vacaciones de muchos niños. En estos espacios, la doctora aconseja a los padres bañar a sus hijos a ratos en el mar y secarlos un poco al sol, para después ponerlos en la sombra. “Lo más importante en una quemadura solar es prevenirla”, asevera Mellado, quien afirma que en el caso de que se produzcan hay que hidratar mucho la piel de los niños con bálsamos calmantes. No obstante, advierte que si aparece algún tipo de ampolla, hay que acudir a un centro médico.
Golpes de calor
Verano tras verano, a las salas de urgencias de los hospitales acuden niños que han sufrido un golpe de calor. La especialista explica que éstos pueden ser de intensidades distintas, desde los más leves en los que hay cansancio y dolor de cabeza, hasta un shock térmico.
Ante un golpe de calor en un niño, la doctora aconseja bañar a los pequeños y mojar su cabeza dejando el cabello empapado. Asimismo, recomienda darles agua, tumbarlos y colocarlos en la sombra. Si el menor muestra signos de mucha debilidad, vomita o presenta cefalea, hay que llevarlo a un centro médico.