Terapias con incretinas: la revolución en el tratamiento de la obesidad que nadie te está explicando bien

Terapias con incretinas: la revolución en el tratamiento de la obesidad que nadie te está explicando bien

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El avance de los fármacos basados en incretinas transforma el tratamiento de la obesidad, pero su éxito real depende de un acompañamiento nutricional, funcional y psicológico integral que evite riesgos como la pérdida de masa muscular

Vida
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Hace unos años, la obesidad se trataba con una fórmula repetida hasta el agotamiento: «come menos y muévete más». El problema es que la obesidad no es una cuestión de fuerza de voluntad. Es una enfermedad crónica, compleja y profundamente biológica. Y por eso, la llegada de las terapias basadas en incretinas —como la semaglutida (Ozempic®, Wegovy®) o la tirzepatida (Mounjaro®)— ha supuesto un cambio de paradigma en la medicina.

Pero hay algo que los titulares no cuentan: estos fármacos no son una solución mágica. Y si se usan sin el acompañamiento nutricional, funcional y psicológico adecuado, pueden generar riesgos que nadie está vigilando.

Por eso, la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO), la Federación Europea de Asociaciones de Dietistas (EFAD) y la Coalición Europea de Personas que Viven con Obesidad (ECPO) acaban de publicar un consenso histórico con recomendaciones prácticas para acompañar estas terapias. Y lo que dicen es revelador.

EL ‘CHISME’ CIENTÍFICO QUE LOS MÉDICOS NO SIEMPRE TE CUENTAN

Los fármacos basados en incretinas imitan hormonas que tu cuerpo ya produce de forma natural. Su efecto principal es reducir el apetito, ralentizar el vaciamiento del estómago y mejorar la sensibilidad a la insulina. Funcionan. Y funcionan muy bien: la pérdida de peso media con tirzepatida puede superar el 20 % del peso corporal.

Pero aquí está el detalle que no siempre se menciona: esa pérdida de peso no es solo grasa. También es músculo.

Los estudios muestran que entre el 24 % y el 30 % del peso perdido con estos fármacos corresponde a masa libre de grasa, es decir, músculo. Y perder músculo no es solo una cuestión estética. Es una cuestión funcional: menos músculo significa menos fuerza, más riesgo de caídas, menor capacidad metabólica y, en personas mayores, un camino directo hacia la fragilidad.

LO QUE DEBES SABER SI ESTÁS TOMANDO (O PIENSAS TOMAR) ESTOS FÁRMACOS

El consenso EASO-EFAD-ECPO establece una serie de recomendaciones prácticas que cualquier persona debería conocer:

1. La proteína no es un extra: es un pilar: Durante el tratamiento, el apetito disminuye, y con él, la ingesta de proteínas. Pero la proteína es esencial para preservar la masa muscular. El consenso recomienda entre 1.0 y 1.5 gramos de proteína por kilo de peso ajustado al día durante la pérdida de peso activa. Y no vale cualquier proteína: debe ser de alta calidad biológica, distribuida en varias comidas, y priorizada al inicio de cada comida para optimizar la síntesis muscular.

2. La fibra y el agua son tus mejores aliadas contra los efectos secundarios: Los efectos gastrointestinales —náuseas, vómitos, estreñimiento, diarrea— son los más frecuentes. La solución no es aguantar o dejar el tratamiento. Es ajustar la alimentación: fibra gradual hasta 25 gramos al día, al menos 2 litros de agua, comidas pequeñas y frecuentes, y evitar alimentos muy grasos o muy dulces, especialmente durante la escalada de dosis.

3. La pérdida de peso rápida puede traer deficiencias nutricionales: Cuando se come menos, también se comen menos micronutrientes. El consenso sugiere que, si la ingesta energética cae por debajo de 1200 kcal al día, se considere un suplemento multivitamínico-mineral. Y ante signos como caída de cabello, fatiga extrema o uñas frágiles, hay que revisar niveles de hierro, zinc, vitamina B12 y vitamina D.

4. El ejercicio no es opcional: es parte del tratamiento: El ejercicio aeróbico combinado con entrenamiento de fuerza no solo ayuda a perder más grasa y menos músculo. También mejora la función cardiovascular, la sensibilidad a la insulina y el bienestar psicológico. El consenso recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad moderada, combinada con ejercicios de fuerza dos veces por semana.

5. La salud mental importa (y mucho): Estos fármacos cambian la relación con la comida. Para algunas personas, la reducción del «ruido alimentario» es liberadora. Para otras, puede desencadenar una pérdida de identidad, ansiedad o incluso conductas compensatorias. El consenso recomienda un abordaje psicológico integrado, con cribado de trastornos de la conducta alimentaria y apoyo emocional cuando sea necesario.

UN ENFOQUE QUE NO PUEDES IGNORAR

El consenso es claro: estos fármacos no deben prescribirse sin un acompañamiento nutricional, funcional y psicológico adecuado. No es una opción. Es una necesidad.

Como dice el documento: «La ausencia de evidencia de ensayos controlados no es evidencia de ausencia de riesgo». Es decir, que no se haya estudiado un problema no significa que no exista. Y la prudencia, en este caso, es la mejor aliada.

¿QUÉ PUEDES HACER TÚ?

Si estás tomando o vas a empezar un tratamiento con fármacos basados en incretinas:

* Pide una valoración nutricional completa antes de empezar.

* Asegura un aporte proteico suficiente y ajusta tu alimentación a tus nuevas necesidades metabólicas.

* Incorpora ejercicio de fuerza desde el principio.

* No ignores los efectos secundarios, pero tampoco los normalices: comunícalos y ajusta dosis si es necesario.

* Cuida tu salud mental: si notas cambios en tu estado de ánimo, busca apoyo profesional.

La ciencia ha avanzado mucho. Pero la tecnología farmacológica sin acompañamiento nutricional y humano es solo una herramienta a medio usar. La verdadera revolución no está en la inyección. Está en el enfoque integral.

Si quieres un plan personalizado que integre nutrición, ejercicio y acompañamiento durante tu tratamiento con fármacos basados en incretinas, escríbeme al WhatsApp: +52 844 496 2485. Tu salud merece un enfoque completo.

Egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León de la licenciatura en Nutrición con especialidad en Salud Cuántica. Da clases en la UANE de Nutrición y tiene una sección en el programa Ser Humano de Televisa Saltillo llamada “Vida Nueva”, en donde comparte el entendimiento de la Nutrición Cuántica con la audiencia. Además, da cursos, talleres y conferencias en universidades y para el sector privado.

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