Vivencias. Celina Dávila retomó lo vivido, le sumó imaginación y a través de las palabras le dio vida a 25 cuentos. Fotos: MAYRA FRANCO
La autora presentó esta antología de cuentos durante la venta nocturna de la Librería Monsiváis el pasado jueves 29 de agosto

Durante 10 años Celina Dávila fue anfitriona de un Bed and Breakfast —una modalidad de hospedaje informal— de dos habitaciones a través de la que pudo conocer a cientos de personas, sus historias y costumbres.

Producto de esta experiencia son los cuentos que publicó en la antología ‘1/4’ la cual presentó el pasado jueves 29 de agosto, en la Librería Monsiváis como parte de las actividades de su venta nocturna, ocasión en la que estuvo acompañada por Sergio Avilés y Elena Vega.

“En él me encargaba de todo, desde la administración hasta la publicidad pero curiosamente lo que más me gustaba eran las labores domésticas; el hecho de servir los desayunos, tender las camas”, relató la autora a los asistentes.

“Lo que más me gustaba era lavar las sábanas y tenderlas al sol, porque ese departamento tenía un balcón muy bonito que además daba al mar entonces para mí era la oportunidad de estar al mar, pensar en esas sábanas, en los cuerpos que habían cubierto y a partir de ahí imaginé tantas historias”, agregó.

Celina Dávila señaló que su pasión por la escritura es para ella una necesidad y explicó sobre las historias que “fue un poco a partir de los objetos que la gente olvidaba”.

“Yo creo que un escritor sabe el valor que tienen los objetos dentro de sus historias, dentro de los escenarios que crea; porque cada objeto tiene un valor en la vida psicológica de una persona y los objetos olvidados por mis huéspedes provocan un torrente de historias en mi cabeza”, expresó.

Comparó, en tono bromista, su proceso creativo al rumiar de las vacas pues “es justo lo que hago cuando corrijo mis textos o reescribo mis textos, porque ahí lo voy pasando, repasando y otra vez y otra vez; es un proceso que disfruto mucho y es más si me tardo más lo gozo”.

Durante su participación Vega comentó sobre el texto que “utiliza las sábanas como un pretexto narrativo para contar lo que ocurre en las habitaciones; en Palermo 2 nos remite a ‘Cien Años de Soledad’, cuando Remedios La Bella agarrada de un extremo de la sábana empezaba a elevarse en el momento en que solapa un delicado viento cuando la autora nos dice ‘vio la danza de unas sábanas blancas, las gotas y la luz encerrada en ellas, hasta estrellarse con el patio arbolado’; (y) el agua en todas sus manifestaciones es otro elemento que moja la trama”.

También mencionó cómo en cada historia hace guiños y referencias tanto a otras obras como a autores. Sucede con las historias de Hitchcock o clásicos como “Casablanca”, además de que aborda temas de total vigencia en la actualidad y que están presentes en la discusión, como la migración.

Por su parte, Sergio Avilés compartió que “yo soy fan de los cuartos de hotel de toda la vida; se me hace que tienen algo de misterio, de erotismo; tengo un amigo hotelero que dice que todos los hoteles son hoteles de paso y no le falta razón, pues hay una carga muy grande de libertad”.

“El estar en un hotel siempre significa que uno no está en su casa por alguna razón, anda viajando, y los viajes siempre son emocionantes. Entonces hay mucha carga pasional, espiritual, en cada cuarto de hotel y Celina hace una obra maravillosa de ir recogiendo estos trozos de historia y de leyenda y de imaginación que va encontrando en estas habitaciones”, agregó el comentarista invitado.

“El libro se llama 1/4 pero son 25 historias”, continuó, “y está lleno de anécdotas, de citas, de personas, del cine, de literatura; habla de Emily Dickinson, de César Vallejo, habla de Matisse, Greta Garbo, en fin”.

Entre las acotaciones que hizo Sergio Avilés, externó ante el auditorio que hay que aprovechar las referencias que están presentes en las historias, incluso si el lector no las conoce, para que sirve como una “puerta que nos está ofreciendo Celina para ir a saber más de lo que hizo cada uno de estos personajes de su libro. Que además lo hace con un estilo socarrón, juguetón como una niña que está descubriendo en cada cuarto cosas nuevas”.