Estas fugitivas llevan largo rato en la lista de los más buscados por la Administración para el Control de Drogas. Sus fotos aparecen al lado de capos como Rafael Caro Quintero

En la lista de los más buscados por la Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) no sólo figuran hombres, también existen mujeres vinculadas al crimen organizado que permanecen en calidad de prófugas.

Estas fugitivas llevan largo rato en la lista de los más buscados por la Administración para el Control de Drogas. Sus fotos aparecen al lado de capos como Rafael Caro Quintero. La agencia las considera una prioridad por sus importantes roles en células del narcotráfico: una fue la jefa de su grupo y otra era la principal proveedora de varios traficantes.

 

Ana María Félix 'La Doña'

Esta mujer se ganó el apodo no solo porque es homónima de la fallecida actriz mexicana, sino porque también es de carácter fuerte. Por eso, Félix fue la jefa de un grupo que compraba cargamentos de heroína en México, los cruzaba por garitas fronterizas y los distribuía en el sur de California.

Según la DEA, al menos 22 personas (la mayoría hombres) obedecían las órdenes de 'La Doña'.

Agentes antinarcóticos le siguieron la pista a su célula criminal desde 2010 y lograron desarticularla, pero 'La Doña' se fugó.

Su grupo usó varios métodos para no ser detectado:

Escondían la droga en la suela de sus zapatos para cruzar las garitas peatonales.
Colocaban los estupefacientes dentro de las luces traseras de sus autos o de globos de colores para entregarla a sus compradores.

Agentes de la DEA siguieron a los distribuidores de Félix hasta estacionamientos de restaurantes, negocios y centros comerciales en Los Ángeles, Pico Rivera, Montebello, South Pasadena y otras ciudades.

Aunque lograron desarticular a su célula criminal, La Doña se fugó; ahora su nombre aparece junto a los de otros 181 narcos buscados por la DEA en Los Ángeles, entre los que se encuentran Rafael Caro Quintero, quien fue jefe del extinto Cártel de Guadalajara, predecesor del Cártel de Sinaloa, y su socio, Miguel Ángel Félix Gallardo.

Si bien 'La Doña' es la fugitiva con el rango más alto dentro del contrabando de droga en California, no es la única mujer buscada por la DEA en esta región. Estas son cinco mujeres hispanas dedicadas al narcotráfico que tampoco han podido ser atrapadas.

Hilda Consuelo Ruiz Nevarez, De coyote a traficante de droga

"¿Te mandó Hilda una caja de camarones?", preguntó un hombre a otro por teléfono. "No, no me ha mandado nada, ¿Por qué?", le respondieron al otro lado de la línea.

Esta que aparentaba ser una simple conversación telefónicas el 29 de agosto de 2003 era en realidad una venta de drogas en la que mencionaban a Hilda Consuelo Ruiz Nevarez, una mujer que desde hace varios años está en la mira la DEA de San Diego, California.

Al decir "una caja de camarones" los traficantes se referían a un cargamento de cocaína.

Hilda Consuelo ha estado en la mira la DEA de San Diego, California, desde hace varios años, pues era la principal fuente de abastecimiento de cocaína de una organización criminal.

Sus antecedentes criminales se remontan a 1984, cuando tenía 22 años, pues la Patrulla Fronteriza ya la había arrestado por transportar indocumentados.

En 2001, la fiscalía federal le interpuso cargos por tráfico de cocaína, pero no se presentó a una audiencia en la corte; desde entonces, tiene una orden de arresto.

Es delgada, de estatura baja y su cabello es de color negro. Una acusación federal la señala como parte de un grupo de al menos 14 personas que traficaron cocaína, metanfetamina y heroína.

Yara Banderas Martínez 'Janeth', la vendedora de 'cristal'

También conocida como Janeth Valencia Mendoza, saltó al radar de las autoridades en febrero de 2018, pero desde ese día no ha regresado a su casa. No se presentó a una audiencia en un tribunal federal para responder por la acusación de posesión y distribución de drogas en San José, en el norte de California.

Uno de sus compradores la delató en junio de 2017 y un agente encubierto de la DEA en San Francisco comenzó a comprarle metanfetamina, que comúnmente se conoce como 'cristal'.

De acuerdo a la Fiscalía federal, esta mujer que usa el alias de 'Janeth Valencia Mendoza' repartía el narcótico por pedido. "¿Cuántas muchachas va a querer?", le preguntó en un mensaje de texto al oficial que se hizo pasar por cliente. "Las cuatro", le respondió este. Hablaban sobre cuatro onzas de metanfetamina.

La venta se efectuó en el estacionamiento de una plaza comercial en San José el 18 de agosto de 2016. Ella ocultó la droga dentro de un tamal envuelto en plástico y el agente le pagó 1,000 dólares. Ahí mismo acordaron la siguiente entrega: un kilo por $6,660. El negocio se realizó dos semanas después.

En esa ocasión Yara ocultó el 'cristal' en una bolsa de regalo y cuando recibió el pago lo puso dentro de un vaso de cartón. Cuando salió del auto del oficial de la DEA fingió que estaba bebiendo café.

A su pareja, Marlon Lee Davis, lo sentenciaron a 84 meses de prisión a mediados de abril por permitir que su apartamento en San José se usara para almacenar el 'cristal' de Yara. Ella se esfumó.

Imelda Catalán 'Quito', la pandillera de los 'Avenues'

Con solo 38 años, fue acusada de ser parte de la violenta pandilla Avenues, que opera en el noreste de Los Ángeles.

Una acusación federal la nombra entre un grupo de 70 miembros y asociados de esta banda, afiliada a la organización criminal Mafia Mexicana o La Eme.

En 2002, los fiscales señalaron que Quito, quien se encargaba de entregar cocaína y otros narcóticos, y otros cómplices escondieron en una casa en la calle Drew de Los Ángeles un cargamento de cocaína, mariguana y metanfetamina, así como una pistola calibre 9 milímetros, artefactos explosivos y un rifle de asalto.

En la ficha informativa de la DEA, Imelda Catalán aparece como: ‘armada y peligrosa’.

'Marina', la repartidora

El 24 de septiembre de 2004, Alma Cortez se subió a su camioneta Chevrolet Tahoe y manejó a algún lugar de Oxnard, California, para recoger unos 307 gramos de metanfetamina 71% pura. La escondió en el tablero del vehículo. En el camino, un policía le marcó el alto y ella pensó lo peor.

Pero era su día de suerte. 'Marina', como le apodan, le contó a alguien que la arrestaron por una razón que no especificó y que después las autoridades la dejaron ir. Ella lo atribuyó a "un milagro".

Las conversaciones de 'Marina' fueron registradas durante un operativo de la DEA que puso la lupa sobre un grupo que distribuía droga en Ventura y Santa Bárbara, California. El jefe de la banda, Silvano Higuera Gaxiola, un habitante de Hisperia, "importó libras de metanfetamina a traficantes de alto perfil en el sur de California", según documentos judiciales.

Cortez, quien nació en México en 1970, era una de las responsables de transportar los cargamentos a casas y estacionamientos de restaurantes de comida rápida. Sus cómplices también la llevaban al estado de Oregon.

Marina tiene la mirada tranquila, sin embargo, la DEA alerta que ella -como otras fugitivas- también está "armada y peligrosa". Desde hace 14 años le perdieron el rastro.

Graciela Silveyra, la mujer que escondía cocaína

Graciela era la mano derecha de su hermano Jorge, alias Fat Boy y G, jefe de una banda que distribuía cocaína en el sur de California y el estado de Illinois.

Su propiedad en Artesia, en el condado de Los Ángeles, se convirtió en una de las bodegas clandestina que Fat Boy usaba para ocultar la droga que le llegaba de México, por lo que la DEA descubrió que distribuyó varias libras de cocaína.

Graciela se encargaba de coordinar las actividades que realizaban al menos siete cómplices y a veces se encargaba de cobrar las ganancias.

El 30 de enero de 2003, un traficante manejaba hacia la casa de Graciela con más de 13 kilos de cocaína, pero en el camino una patrulla lo detuvo, ella se enteró y desde entonces está huyendo de la justicia; actualmente tiene 70 años.